Silueta de mujer pensativaO también llamado aborto espontáneo, es la pérdida del embarazo antes de las 20 semanas. Antes de que la futura mamá sepa que está embarazada, se estima que hasta un 40-50% del total de los óvulos fecundados mueren y son abortados espontáneamente.

Cuando la mujer ya sabe que está embarazada, la tasa de aborto espontáneo es alrededor del 10-15% y, generalmente, ocurre entre las 7 y las 12 semanas de embarazo.

La causa más frecuente del aborto espontáneo es la muerte fetal por anomalías congénitas del feto, frecuentemente genéticas. En otros casos, se debe a anomalías físicas en la madre (endometriosis), enfermedades sistémicas de la embarazada (diabetes, nefritis), infecciones, factores hormonales o respuestas inmunitarias.

Además, el riesgo de aborto espontáneo es mayor en mujeres mayores de 35 años, con ciertas enfermedades (como la diabetes o problemas de tiroides) o con antecedentes de tres o más abortos espontáneos anteriores.

Ante la amenaza de un aborto espontáneo, en la mayoría de los casos lo único que se puede hacer es reposo. Ya que, por lo general, no existen fármacos capaces de atajar una amenaza de aborto.

Síntomas
Los síntomas más comunes de un aborto espontáneo son el sangrado vaginal y los dolores abdominales. Estos síntomas aparecen tanto cuando hay una amenaza de aborto como cuando el bebé ya se ha perdido. Los síntomas son los siguientes:

• El dolor abdominal de tipo cólico o en la región lumbar.
• La hemorragia vaginal y expulsión de coágulos.

Sin embargo,  algunos de estos signos son frecuentes durante los primeros meses del embarazo sin que sean síntomas de un aborto espontáneo.

Qué hacer
Es muy importante consultar al ginecólogo de inmediato. El ginecólogo podrá ver si el cuello del útero está dilatado, puede realizar un análisis de sangre o, mediante una ecografía obstétrica (introduciendo una sonda en la vagina), comprobará si el feto todavía está implantado en el útero y si el corazón late con normalidad.

Artículo: mibebeyyo.com