autismoLos suplementos prenatales de ácido fólico (vitamina B9) parecen reducir el riesgo de trastornos del espectro autista en el niño/a en un 40%, según un estudio publicado en The Journal of the American Medical Association.

El ácido fólico es necesario para la síntesis y reparación del ADN en el cuerpo humano y su forma de origen natural, folato, se encuentra en las verduras de hoja, los guisantes, las lentejas, los huevos, la levadura y el hígado. La ingesta de suplementos de ácido fólico durante el embarazo temprano se sabe que protege contra la espina bífida y otros defectos del tubo neural en los niños/as.

El actual informe se realizó con datos del Estudio noruego de Cohorte Niño (MOBA) y su subestudio del autismo, Estudio de Cohorte de Nacimientos de Autismo (ABC). Un total de 85.176 bebés nacidos en 2002-2008 y sus padres participaron en el estudio MOBA, en el que se registraron los hábitos alimenticios prenatales y las familias fueron encuestadas regularmente durante entre 3 y 10 años para medir el desarrollo de los trastornos del espectro autista. Se identificaron un total de 270 casos de trastornos del espectro autista en la población de estudio (114 de trastorno autista, 56 del síndrome de Asperger, 100 de autismo atípico o no especificado, es decir, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado).

Aquellas madres que tomaron suplementos de ácido fólico al comienzo del embarazo tenían un riesgo un 40% menor de dar a luz hijos/as con autismo en comparación con las madres que no tomaron ácido fólico. La reducción del riesgo se observó en los que tomaron ácido fólico durante el intervalo de tiempo de entre cuatro semanas antes y de ocho semanas después del inicio de la gestación.

El trastorno autista es la forma más grave de los trastornos del espectro del autismo en los niños/as. No hay reducción en el riesgo observado para el autismo atípico o no especificado, mientras para el síndrome de Asperger, el número de niños/as era demasiado bajo para obtener el poder estadístico suficiente en los análisis. El uso de ácido fólico en el embarazo temprano aumentó sustancialmente desde 2002 hasta 2008 entre las mujeres que participaron en MOBA.

En 2002, el 43% de las participantes ingirió suplementos de ácido fólico, mientras en el año 2008, la cifra ascendió al 85% de las madres, aunque muchas de ellas empezaron a tomar ácido fólico más tarde de lo recomendado, y sólo la mitad comenzó antes del inicio del embarazo. El momento de la ingesta de una madre de folato parece ser un factor crítico, ya que el riesgo de su hijo de autismo se redujo sólo cuando los suplementos se tomaron entre cuatro semanas antes y ocho semanas después del inicio del embarazo.

Los investigadores también analizaron si el riesgo de trastorno autista estaba influenciado por el uso de otros suplementos dietéticos, pero no se encontró ninguna asociación entre el uso por parte de la madre de los suplementos de aceite de pescado (aceite de hígado de bacalao y ácidos grasos omega-3) al inicio del embarazo y el riesgo de trastorno autista, además de que no se registró ninguna asociación con el uso de la madre de otras vitaminas y minerales.

Artículo: www.abc.es/salud