Adolescentes embarazadasUna de cada cinco jóvenes andaluzas menores de 15 años han usado alguna vez la píldora postcoital tras mantener conductas sexuales de riesgo, según se desprende de las conclusiones del estudio sobre ‘Concurrencia de Comportamientos de Riesgo en Estudiantes de ESO en Andalucía’ presentado en Sevilla por el grupo Universitario de Investigación Social (GUIS) del Centro Universitario de Estudios Sociales de Jerez.

Estas cifras son consecuencia directa de que uno de cada seis de los adolescentes de 14 años –o menos– que admiten haber tenido ya relaciones sexuales con penetración no usó ningún tipo de anticonceptivo para ello, lo que aumenta considerablemente el riesgo de embarazos no deseados y, por tanto, el uso de la píldora del día después.

Este estudio, realizado a más de 2.000 estudiantes de Educación Secundaria en Andalucía a través de cuestionarios anónimos con más de 100 preguntas y casi 200 variables, desvela que existen notables diferencias entres los adolescentes denominados “precoces” — que mantuvieron relaciones sexuales con penetración antes de los 14 años– y los “tardíos”, que son aquellos que tuvieron su primera relación completa a partir de los 15 años.

Según este estudio, los menores “precoces” en sus relaciones sexuales son también los más agresivos (36,2 % frente al 23,6 % de los tardíos), los que más de acuerdo están con que “la violencia es a veces la única forma de resolver conflictos” (16,9 % frente a un 7,5%) y los que más fuman (51% frente a 42%) y consumen drogas (24% frente a un 18%).

También son los que tienen un menor rendimiento académico, los que muestran una actitud negativa hacia la formación y los que menos satisfechos están con la etapa de la vida en la que se encuentran.

Todas estas variables están también muy relacionadas con el nivel formativo y académico de los progenitores, siendo los hijos de los padres con estudios universitarios los que menos conductas de riesgo practican, y viceversa. Según el estudio, el que padres e hijos tengan una buena comunicación es un importante “factor de protección” frente a las malas conductas, por lo que es importante favorecer y fomentar dicho hábito tanto en el ámbito familiar como en el escolar.

Está demostrado que en los niños que tienen buena comunicación con sus padres y los valoran, los comportamientos de riesgo son menores, y lo mismo ocurre con sus profesores, porque el niño que siente que el profesor le tiene en cuenta y que comprende bien los mensajes que éste le transmite, está en menos riesgo, y eso es lo que debería potenciar.

El estudio concluye, que la “solución” a estos comportamientos pasa porque la comunidad educativa en su conjunto, es decir, familia, profesorado, medios de comunicación y sociedad en general, se implique en la formación en valores e incluya como “factor fundamental al líder de la pandilla del joven”, formando así un “trípode inexcusable” para evitar conductas de riesgo.

Artículo: Yahoo Noticias