PiscinaCon la llegada del verano todos tenemos en mente darnos un refrescante baño y además es una de las mejores formas de divertirse y de hacer ejercicio.

Pero, cuidado, porque además de las ya conocidas consecuencias de una exposición prolongada al sol, las picaduras de medusa o las lesiones que se pueden producir por zambullidas, el agua, en sí, también encierra peligros en forma de microorganismos de todo tipo.

Allí donde se utilice el agua como base de recreo puede haber un foco de enfermedades transmisibles si previamente no se han adoptado las medidas higiénicas imprescindibles. Dichas enfermedades se contraen al tragar agua contaminada o por tener contacto directo con los gérmenes contaminantes presentes en ella.

Infecciones

Una persona con diarrea puede contaminar con facilidad una piscina y convertirse en uno de los centros de infección más comunes transmitidos por aguas recreativas, pero también no menos comunes son las infecciones que afectan a la piel, los oídos, las vías respiratorias, los ojos, el sistema nervioso y las heridas.

Entre los microorganismos presentes en aguas recreativas caben citar:

1.- Las bacterias: causantes de otitis, conjuntivitis, gastroenteritis, etc.

2.- Los virus: origen de papiloma y hepatitis.

3.- Hongos

Además de esta contaminación biológica, puede existir una contaminación química por el mal uso de los productos utilizados en el tratamiento de desinfección y mantenimiento de las piscinas.

Cuidado con las picaduras

Son especialmente frecuentes las picaduras de abejas, avispas, arañas y medusas. El contacto con los tentáculos de las medusas puede dar lugar a la aparición de una lesión urticariforme en las zonas de contacto.

La zona de la picadura debe limpiarse con agua salada. Se aplicará frío pero no directamente sino con una gasa o bolsa.

Precaución

* Antes de meterse en la piscina es obligatorio ducharse y lo mismo al salir de ella.

* En las piscinas, sobre todo climatizadas, usar gorro, gafas y tapones para los oídos.

* Al tomar el sol, usar protector solar tanto en la arena como en el agua.

* Proteger del sol la cabeza con sombrero y los ojos con gafas.

* Prestar atención a las mareas y las corrientes y evitar desagües en piscinas.

* No lanzarse al agua en zonas desconocidas ni tirarse de cabeza en zonas poco profundas.

* Evitar la permanencia en el agua por tiempos muy prolongados (menos de 30 minutos en los menores de 4 años) y salir de ella si se siente frío.

* Para los más pequeños es aconsejable usar chalecos salvavidas bien ajustados al cuerpo mejor que flotadores.

Artículo: El periódico de la Farmacia. Nº 98