Alimentación adolescentesLa conducta y los hábitos alimentarios de los niños/as se adquieren de forma gradual desde la primera infancia.

En la adolescencia, nuestros hijos/as aumentan su control e independencia y concluyen la maduración psicológica. Es cuando se establecen patrones de conducta individualizados marcados por el aprendizaje previo, aunque muy influidos por el ambiente, sobre todo por el grupo de amigos y los mensajes de la sociedad en general.

Es frecuente que los adolescentes omitan comidas, sobre todo el desayuno, que consuman gran cantidad de tentempiés, que muestren preocupación por una alimentación sana y natural, y sin embargo pueden llegar a tener y aplicar hábitos erróneos como el ideal de una delgadez excesiva, o el hecho de consumir alcohol, tabaco y drogas, hábitos contrarios a un sistema de vida saludable.

Todos estos factores condicionan grandes variaciones individuales en las necesidades nutricionales.

Los objetivos nutricinales son conseguir un crecimiento adecuado, evitar los déficits de nutrientes específicos y consolidar hábitos alimentarios correctos que permitan prevenir los problemas de salud de épocas posteriores de la vida que está influídos por la dieta, como son hipercolesterolemia, hipertensión arterial, obesidad y osteoporosis.

En general, la energía aportada debe ser de 2.500 a 3.000 kcal para hombres y 2000 kcal para mujeres, necesaria para el crecimiento óseo y el desarrollo muscular.

En cuanto al agua se recomienda beber 1,5 o 2 litros de agua diarios, limitar el consumo de bebidas azucaradas y moderar el consumo de bebidas alcohólicas.

Las proteínas han de suponer el 12-14% del total de calorías aportadas en la dieta, a través de la carne (1 ración al día), pescado, huevos (5 a la semana) y leche. Son necesarias para el rápido crecimiento de masa ósea y muscular.

Los hidratos de carbono deben suponer un 50-60% del total de calorías aportadas en la dieta. Fundamentalmente han de ser hidratos de carbino complejos como almidones y féculas presente en cereales integrales, patatas y legumbres.

Las grasas deben ser el 30-35% del total de calorías aportadas en la dieta. Hay que reducir el consumo de grasas saturadas. Moderar el consumo de pizzas, frituras, hamburguesas ya que presentan un contenido calórico muy elevado y un valor nutritivo escaso, y aumentar las grasas monoinsaturadas como el aceite de oliva o las poliinsaturadas como los ácidos omega 3 que ayudarán en el crecimiento tanto físico como intelectutal.

 

Artículo: Eldiariodecantabria.com. Nº 20