Cuando somos niños, y comenzamos a desarrollar nuestras emociones, descubrimos un mundo de sentimientos agradables, como el amor o la alegría, pero, inevitablemente, también comezamos a experimentar sensaciones algo más amargas, como la la tristeza o la envidia. Así pues, los que tienen hermanos conocen bien la escena de dos hermanos que se pelean porque sienten celos del otro. Un escenario que verán reproducirse, unos años más tarde, en sus hijos.

Pero, ¿conocemos realmente por qué los niños sienten envidia hacia sus propios hermanos? Según los expertos pedagogos de RUBIO, la respuesta se encuentra en el contexto en el que crecen, ya que los niños están en plena etapa de su desarrollo emocional, en la que aprenden a compartir tanto cosas materiales como experiencias. Este proceso de crecimiento puede ser complicado cuando los niños consideran a sus hermanos como rivales, por lo que ambos querrán ocupar un lugar privilegiado en el núcleo familiar y, así, ganar el cariño de los padres.

Sin embargo, los celos no deben considerarse como algo negativo, sino que son un sentimiento natural que contribuye al desarrollo emocional y afectivo de los pequeños. Esta experiencia les ayuda a entender esa emoción, a familiarizarse con ella y a aprender a gestionarla, pero también debemos tener en cuenta que, si no les ayudamos, puede llegar a convertirse en un problema que afecte a las relaciones familiares.

Para evitar esta situación, los pedagogos de la editorial quieren compartir siete consejos para que esta etapa sea más llevadera para toda la familia:

  1. Los celos son un sentimiento natural, por lo que los niños no pueden evitar sentirlos. Por eso, no debemos castigar a nuestros pequeños cuando se sientan celosos, sino que debemos promover el desarrollo de estrategias para gestionarlos.
  2. Debemos intentar descubrir qué produce este sentimiento y comprender que es inevitable que los pequeños pueden verse como rivales el uno al otro. Por ello, se recomienda definir sus roles en la familia y dar su espacio a cada uno de ellos.
  3. Para que los niños se encuentren cómodos con su rol en la familia, los padres y madres debemos evitar las etiquetas, las comparaciones y los juicios de valor, ya que esto favorecería la rivalidad entre ellos.
  4. Mostrar cariño y dar palabras de afecto es una gran herramienta para demostrar a nuestros niños que queremos a todos por igual y que no tienen que enfrentarse.
  5. Otra gran técnica para fomentar el compañerismo y que compartan más tiempo juntos es diseñar juegos colaborativos que tengan objetivos comunes. De este modo, se evitará que compitan entre ellos y tendrán que ayudarse para lograr sus metas.
  6. En situaciones conflictivas, debemos mantener la calma y no forzarles a no sentir celos. Debemos tratarlos con naturalidad y tranquilizarlos con frases como “entiendo cómo te sientes” o “es normal que te sientas así, pero no tienes por qué preocuparte”.
  7. Cuando estén enfadados, no les obligues a disculparse o llevarse bien entre ellos. Lo mejor en estos casos es fomentar el diálogo e intentar que entiendan al otro.