Comiendo 2A  los pequeños les atrae todo aquello que justamente puede quedar atrapado en sus vías respiratorias. Y es que la natural curusiodad típica de esta edad se mezcla con su recién estrenada capacidad para moverse a sus anchas por toda la casa, llegar a todos los rincones y encontrar “aquello que no deben”.

Pero, además, la propia estructura anatómica de su vía aérea (el pequeño diámetro de la tráquea), la inmadurez de sus mecanismos de deglución y el desarrollo paulatino de su dentición, completan el círculo perfecto que les hace más vulnerables a estos accidentes.

Frutos secos, restos alimenticios, objetos metálicos, de plástico y trozos de globos, representan los mayores peligros.

Y aunque en la mayoría de las ocasiones, cuando algún niño aspira algún objeto, termina expulsándolo de inmediato gracias a la tos que se produce, en otras, el reflejo tusígeno no es suficiente. El objeto puede quedar atrapado, entonces, en cualquier punto de las vías respiratorias, y provocar, dependiendo de la localización y del grado de obstrucción que produzca, diversas patologías que irán desde la insuficiencia respiratoria con riesgo de muerte hasta problemas como neumonías o abscesos graves.

Cuando la tos no funciona, utilizar la maniobra de Heimlich. Si el pequeño/a ha cumplido el año de edad y está consciente, colocaros detrás de él/ella y pasarle los brazos por debajo de las axilas, rodeando el torax. Poner vuestro puño en la línea media del abdomen, por encima del ombligo, sujetar el puño con la otra mano, y realizar cinco compresiones  rápidas hacia arriba y hacia atrás.

Mejor prevenir:

  • No dejarles juguetes que contengan piezas pequeñas.
  • Al comprar juguetes tener en cuenta la edad recomendada
  • No dejar a su alcance objetos pequeños (monedas, botones, fichas, tornillos…)
  • Durante las comidas, vigilar que no se llene excesivamente la boca, que coma despacio y permanezca bien incorporado. Procurar que no hable mientras come, que esté corriendo o jugando.
  • Evitar ciertos alimentos como: chicles, salchichas, caramelos, uvas…
  • No permitir que que muerdan globos inflados; si los explota con los dientes, puede aspirar algún trozo de plástico.
  • Tener mucho cuidado con las pilas de botón, tanto por el atragantamiento como por producirle quemaduras o intoxicaciones.
  • Mucho cuidado con los frutos secos. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria recomienda no ofrecer estos aperitivos hasta que el niño haya cumplido 5 o 6 años.

Fuente: Guía del niño nº93