Pink Sherbet PhotographyLos padres optan cada vez más por preparar a sus hijos para el futuro desde muy pequeñitos.

Muchos padres crían a sus hijos de forma bilingüe de manera natural, ya que los progenitores proceden de diferentes culturas, siendo la madre de una nacionalidad y el padre de otra.

En otras ocasiones, el niño es matriculado en colegios bilingües.

Pero en ambos casos, hay que tener cuidado, ya que, aunque puede resultar muy beneficioso para los niños manejar dos idiomas a la perfección, esto también podría causar problemas.

Un estudio publicado en la revista “Archives of Disease in Childhood” refleja que los niños que se educan de forma bilingüe tienen más posibilidades de sufrir tartamudez.

“Cuando el niño nace en una familia bilingüe, es necesario que cada lengua se asocie a un padre y siempre sea éste el que se encargue de hablarle al niño en esa lengua. De ese modo, el pequeño asociará a cada padre un idioma y se reducirán los problemas del lenguaje como consecuencia del bilingüismo.”

En este informe, se llega a la conclusión de que los niños que han sido educados en dos o más idiomas dentro del seno familiar muestran un mayor índice de tartamudez al llegar a una edad media de 12 años.

En este estudio, se aconseja retrasar la educación bilingüe algunos años para que el desarrollo del niño en su lengua materna sea completo y después comenzar con el aprendizaje de una segunda lengua para evitar problemas como los comentados en el punto anterior.

Han sido muchos los estudios sobre bilingüismo que se han llevado a cabo hasta ahora, sin embargo, no se ha llegado a conclusiones del todo claras. Hay niños que tienen dificultad a la hora de aprender varias lenguas y en cambio, otros no tiene ningún problema. Pero si el niño tiene complicaciones con su lengua materna no es recomendable que comience a aprender una segunda lengua, ya que las dificultades aumentarán y los conocimientos sobre las lenguas pueden acabar mezclándose.

Artículo de Hola.com

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