Tratamiento y pronóstico

Algunas veces la bronquiolitis no requiere tratamiento alguno, aunque sí terapia complementaria, que puede incluir percusión torácica. Pero lo más importante es que el niño/a beba suficientes líquidos. La leche materna o la leche artificial  son perfectas para niños/as menores de un año, y también se le puede ofrecer limonada o jugo de manzana caliente si tiene más de 4 meses.

Respirar aire húmedo ayuda a aflojar el modo pegajoso que puede estar ahogando al niño/a. Puede usarse un humidificador para humectar el aire. Es también fundamental que nadie fume en la casa, o cualquier lugar donde esté el niño/a. Los antibióticos no son efectivos contra las infecciones virales, y la mayoría de los medicamentos tienen poco efecto sobre la bronquiolitis.

Motivos de urgencia y prevención

Es necesario consultar con el médico inmediatamente o acudir al servicio de urgencias si el niño/ con bronquiloitis se torna letárgico, presenta un color azulado en la piel, las uñas o los labios; desarrolla respiración superficial y rápida; tiene un resfriado que empeora repentinamente; presenta dificultad respiratoria, aleteo nasal o retracción de los músculos del tórax en un esfuerzo por respirar.

La mayoría de los casos de bronquiolitis no se pueden prevenir con facilidad porque los virus causantes de esta enfermedad son comunes en el medio ambiente. La atención cuidadosa al lavado de las manos, sobre todo alrededor de los bebés, puede ayudar a prevenir la diseminación de los virus respiratorios.

Los miembros de la familia que tengan infección de las vías respiratorias altas deben tener especial cuidado cuando se encuentren cerca de un bebé, por lo que deben lavarse las manos con frecuencia, especialmente antes de manipular al niño/a.

Artículo: eldiarioalerta.com. Nº 26