Descanso y obesidad

Se trata de un estudio estadounidense que halló que los preescolares que se acostaban a dormir a las ocho de la noche disminuían en un 50% el riesgo de ser obesos 10 años más tarde. Esto comparado con aquellos niños/as que seguían levantados a las nueve de la noche. Así lo publica la revista Journal of Pediatrics.

Su autora principal, la doctora Sarah Anderson de la Universidad de Ohio señala: “Alentar a los niños/as a ir a dormir temprano es una forma de prevenir el sobrepeso”.

El equipo estudió unos 977 niños/as nacidos en 1991, sin problemas de salud. Los mismos fueron monitoreados anualmente hasta sus 15 años. Se les preguntó a sus madres a qué hora dormían sus hijos/as cuando tenían 4 años de edad. Aproximadamente la mitad contestó después de las ocho de la noche, pero antes de las nueve. Un cuarto de ellas respondió a las ocho o antes, y el resto después de las nueve de la noche.

Al controlar el peso de los participantes al cumplir los 15 años, se vio que aquellos que se dormían a las ocho de la noche durante la niñez eran los que tenían menos riesgo de ser obesos en la adolescencia. Se observó también que el riesgo iba en aumento cuando los niños(as se dormían entre las ocho y las nueve de la noche, y más aún cuando lo hacían después de las nueve. Las tasas de obesidad en esos grupos en la adolescencia fueron, respectivamente del 10, 16 y 23%.

www.elobservador.com

Ocio sedentario

Ocio sedentario

FútbolSegún el estudio Aladino, elaborado por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), basado en hábitos de más de 7.500 niños/as españoles de 6 a 9 años, el 26,2 % de los menores tiene sobrepeso y más del 18 % padece obesidad, una patología que sobre todo afecta a aquellos niños/as que no desayunan o no lo hacen de la forma adecuada, y es que apenas el 3,8 % de los niños/as toma un “desayuno completo con leche, cereales y fruta”.

El doctor Juan José Díaz, experto de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica ha insistido en la importancia de “concienciar a los más pequeños para que siempre desayunen” de forma saludable y suficiente, pues el 21,2 % sólo toma leche, más del 73 % nunca ingiere pan integral y apenas el 8,8 % incluye fruta o zumo natural.

Además, muchos niños/as no van andando al colegio y “pierden una oportunidad muy sencilla” de hacer ejercicio, pues el 90% de los menores que tienen que desplazarse más de dos kilómetros para llegar al centro optan por el coche, el transporte público o el autobús escolar mientras que casi la mitad de quienes viven más cerca hacen el trayecto a pie.

“Se pasa poco tiempo en familia”, se organizan pocas comidas en las que todos estén presentes y muchos niños/as suelen comer delante de la televisión, ha agregado el doctor, quien también ha criticado que el currículum escolar no implante más horas destinadas a la actividad física.

Otros factores que influyen en la obesidad infantil son el hecho de ser varón, pesar más al nacer y tener padres obesos o fumadores, pues casi el 20 % de los niños con esta patología proceden de familias en las que ambos progenitores fuman.

Los menores que pasan dos horas diarias o más enfrente de la pantalla del ordenador o la televisión tienen más posibilidades de sufrir exceso de peso, tal y como desvelan los datos: el 30,6 % de niños/as obesos y el 25,2 % de los pequeños con sobrepeso se incluyen en este grupo.

Los antecedentes de diabetes, hipertensión arterial o hipercolesterolemia en la familia también influyen, al igual que los aspectos socioeconómicos: la obesidad infantil “se asocia a un menor nivel educativo y menos ingresos familiares”, ha señalado la doctora Irene Bretón, de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

El estudio también desvela que el 60 % de los niños/as que duermen menos de ocho horas padecen obesidad o sobrepeso, las causas de un posible bajo rendimiento escolar, falta de autoestima o graves problemas de salud en el futuro.

Algunas de las claves para prevenir la “epidemia del siglo XXI” en los niños son tomar tres piezas de fruta al día, aumentar el consumo de cereales integrales y pescado azul, reducir el tamaño de las raciones, evitar el abuso de dulces, prescindir de las grasas saturadas y realizar 60 minutos diarios de actividad física, ha destacado el doctor Díaz.

www.efesalud.com

Comportamiento en los campos de fútbol

Comportamiento en los campos de fútbol

deporte infantilQue los padres tiendan a corregir los gestos “técnicos” y los movimientos de sus hijos/as pequeños cuando practican deporte juntos es lógico y beneficioso.

Que les motiven con las palabras adecuadas y les ayuden a disfrutar al máximo de la actividad física favorecerá su desarrollo personal y también social.

Que les recalquen la necesidad de la labor de equipo les permitirá interiorizar la importancia de supeditar el reconocimiento personal al bien colectivo.

Y que les aplaudan durante los partidos y estén sobre todo cerca de ellos cuando las cosas no les salgan bien fortalecerá su autoestima y les hará comprender que la derrota no es sinónimo de fracaso, o que la victoria no tiene por qué garantizar el éxito.

Pero obsesionarse con el juego del niño/a, convertir su triunfo personal en un objetivo irrenunciable cada fin de semana y presionarle hasta el límite puede provocar un desapego paulatino del deporte al difuminarse el componente lúdico y emerger sólo el competitivo.

Es en estas actitudes negativas en las que el germen de la violencia verbal de algunos progenitores encuentra su principal caldo de cultivo. Hay padres que no entienden que sus hijos/as hagan deporte por el mero hecho de pasarlo bien.

Los problemas surgen cuando se producen broncas entre los padres de uno y otro equipo, cuando desde la banda y desde los banquillos se escuchan insultos al árbitro e incluso a los contrincantes, cuando los familiares cuestionan las decisiones de los técnicos. Esto lo escuchan y lo viven los niños/as, y a edades tempranas los modelos a imitar por los niños/as son los padres y los entrenadores, así que sus comportamientos son lentes de gran potencia.

Decálogo para los espectadores

  1. Aplaude los esfuerzos y las buenas actuaciones de todos y todas las participantes. El resultado no es lo importante.
  2. Muestra respeto por los que participan en la actividad (escolares, entrenadores y entrenadoras, árbitros, árbitras y público). ¡ Son imprescindibles!.
  3. No les regañes por cometer errores. ¡Están aprendiendo!. Puedes hacer comentarios positivos, éstos si que son motivadores.
  4. Aunque tengas conocimientos no los “teledirigidas” diciendo lo que tienen que hacer. ¡Dales libertad para que disfruten de la actividad y tomen sus propias decisiones!.
  5. Los niños y las niñas no juegan para el entretenimiento del público ni para quedar en primer lugar, sino para divertirse y formarse como personas a través del deporte. ¡Tenlo siempre en cuenta!.
  6. Al terminar la actividad valora lo realmente importante , es decir, la mejora personal y colectiva, , y no el resultado obtenido.
  7. Ten en cuenta que tus acciones son un modelo a imitar por tus hijos/as, sobre todo, que el verdadero protagonismo es suyo.
  8. Respeta las decisiones arbitrales y anima a los y las escolares a que lo hagan, así como a jugar de acuerdo al reglamento establecido.
  9. Rechaza el uso de cualquier forma de violencia o de comportamientos incorrectos, ya sean éstos generados por el público o por cualquiera de los y las participantes.
  10. Fomenta el uso de estas normas entre el resto del público espectador. Con ello conseguirás que la actividad sea más beneficiosa para todos y todas.
Periódico El Correo. Nº 33.056

 

Riesgos del deporte

Riesgos del deporte

fútbolRobert Cantu, neurocirujano y codirector del centro para el estudio de la Encefalopatía Traumática de la Universidad de Boston advertía en el The New York Times sobre los peligros de los golpes en la cabeza en todo tipo de deportes entre los más pequeños. Pero todavía hay demasiadas preguntas en el aire para los responsables políticos y de los respectivos deportes.

“La exposición a golpes en la cabeza supone un riesgo demasiado alto. Somos conscientes de la la vulnerabilidad de los cerebros de los niños/as, pero lo más preocupante es lo que no sabemos, ¿Cómo afectarán los golpes que sufra un niño/a de 9 años cuando cumpla los 30, o los 50?”

El debate en Estados Unidos gira, sobre todo, alrededor del fútbol americano y no son pocos los expertos, entre los que se encuentra Cantu, que están a favor de prohibir los placajes para limitar los golpes. Y es que son varios los casos de exjugadores de fútbol americano, boxeo, rugby o hockey hielo que fallecieron a edades tempranas como consecuencias de traumatismo craneoencefálico crónico (CTE).

Pero no solo el fútbol americano de base está en el punto de mira. El fútbol es uno de los deportes más proclives a los traumatismos craneoencefálicos, no en vano “en 2010 el fútbol tuvo una tasa más alta de conmociones cerebrales entre menores que practicaban baloncesto, béisbol o lucha libre”, afirma Cantu, que está a favor de la eliminación de los remates de cabeza hasta los 14 años, pero hay otros expertos en la materia que incluso elevarían la prohibición hasta los 18.

Este asunto no parece estar encima de la mesa de la FIFA, que rechaza introducir una regla que cambiaría por completo el fútbol base. “No tenemos evidencias claras de los efectos negativos de cabecear el balón o pequeñas conmociones. Por un lado el cerebro de los pequeños parece más vulnerable y la recuperación debe tomar más tiempo que en un adulto, pero por otro lado la enorme plasticidad del cerebro de los niños/as quizás sea más capaz de compensar los golpes”, explica Jiri Dvorak, neurólogo y jefe de la oficina médica de la FIFA, que habla de opiniones dispares en los estudios.

Artículo: www.eurosport.yahoo.com

Artrosis infantil

Artrosis infantil

salud infantilLa artrosis es una patología que se asocia con el envejecimiento.

“Los niños/as no padecen artrosis como la enfermedad que es en el adulto, la etiología es distinta y viene provocada por distintas causas”, explica el presidente de la Sociedad Española de Ortopedia Pediátrica, el doctor Rosend Ullot, quien destaca la importancia de reducir las lesiones articulares para evitar en el futuro que curse la enfermedad de adultos.

El doctor Jordi Ardèvol, traumatólogo, destaca que “la artrosis en niños/as es excepcional. Se podría decir que, como tal, no existe. Lo que sí pueden padecer los niños/as son factores que en un futuro condicionaran el desarrollo de la artrosis”.

La artrosis o desgaste articular, como tal es una enfermedad que se manifiesta a partir de los 40 años, sobre todo entre deportistas o personas que hacen ciertos movimientos repetitivamente; y puede afectar una o más articulaciones, siendo las más afectadas las rodillas, caderas, columna vertebral y los dedos.

La enfermedad se produce porque en la articulación tiene lugar un reblandecimiento de una zona del cartílago, seguidamente aparecen unas fisuras superficiales y el cartílago se va destruyendo poco a poco y, finalmente, afecta el hueso subcondral que es el que se encuentra por debajo del cartílago.

Entre los factores asociados a su desarrollo de niño/a, destaca padecer una enfermedad inflamatoria articular como es la artritis idiopática juvenil, que puede provocar lesiones articulares graves e irreversibles que obliguen a colocar una prótesis total de rodilla o cadera en un paciente adolescente.

Por otra parte, las infecciones osteoarticulares, que entre sus secuelas más graves se encuentra la artritis séptica, “las lesiones del cartílago articular que provocarán una artrosis precoz y dolorosa de la articulación afectada”.

Las osteomielitis pueden lesionar los cartílagos de crecimiento total o parcialmente dando lugar a dismetrías o desviaciones angulares respectivamente. Las alteraciones de los ejes son uno de los grandes enemigos de las articulaciones de los miembros inferiores.

También a consecuencia de un problema mecánico como la displasia del desarrollo de cadera no solucionada con el tratamiento adecuado; por mala evolución de la enfermedad de Perthes (necrosis de la cabeza femoral); por el diagnóstico tardío y el tratamiento no adecuado de una epifisiolisis de la cabeza femoral del adolescente; y por traumatismos articulares que lesionen el cartílago articular, sobre todo fracturas que consolidan con alteración de los ejes de los huesos dan lugar a cargas incorrectas, que provoca que las articulaciones vecinas se deterioran precozmente.

Asimismo puede condenar al niño/a a una artrosis de adulto los microtraumatismos, es decir traumatismos pequeños pero continuos, que favorecen la aparición de lesiones en el cartílago articular, y que si no se evitan o amortiguan pueden desencadenar una artrosis; también las lesiones ligamentosas, meniscales y las sobrecargas crónicas son factores que pueden favorecer las lesiones cartilaginosas articulares.

“Debido a los microtraumatismos los niños que practican fútbol tienen mayor riesgo de desarrollar una artrosis en miembros inferiores, mientras otros deportes como el balonmano y el baloncesto pueden afectar los miembros superiores”, añade Ullot.

Los diagnósticos precoces y el tratamiento que corresponde a cada patología es la que evitará que en un futuro el niño/a padezca de artrosis.

La artrosis se relaciona con una serie de factores de riesgo: obesidad, sedentarismo, malformaciones de los ejes de las extremidades, etc.

Por eso, además de una alimentación correcta y evitar en lo posible el sobrepeso, se aconseja practicar deporte con el material adecuado a cada niñ/ao y deporte; incrementar la actividad poco a poco y en forma segura; no jugar cuando se esté muy cansado, aparezca dolor o esté lesionado; comunicarle al niño/a mensajes positivos sobre la seguridad, y cuando se produce una lesión es muy importante que el niño/a se recupere plenamente antes de reanudar la actividad deportiva.

En cuanto a lo deportes que, de ser practicados incorrectamente, tienen más riesgo para la articulación, destaca el fútbol, siendo las partes más lesionadas el ligamento colateral medial, los meniscos y el ligamento cruzado anterior; el baloncesto donde las lesiones afectan al tobillo y a la rodilla, por torsión o por aplicación de una fuerza lateral; y la gimnasia rítmica y deportiva, donde los micro traumatismos, la osteocondrosis (lesión del cartílago articular) y la apofisitis calcánea (sobrecarga del cartílago de crecimiento del talón) en los miembros inferiores, son las lesiones más frecuentes.

Artículo: www.europapress.es

Videojuegos en lugar de deporte

Videojuegos en lugar de deporte

ocio infantilCuatro de cada diez menores se declara sedentario en sus prácticas de ocio, como consecuencia del uso de videojuegos, la televisión y las redes sociales. Un hecho que ha provocado un aumento exponencial de la obesidad infantil en los últimos años y que afecta al 40% de la población de entre 2 y 24 años.

No obstante, los kilos de más no son el único problema, dado que el sobrepeso es la antesala de otras muchas complicaciones de salud propias del adulto, como la diabetes o la hipertensión arterial. De hecho, la prevalencia de ésta última entre niños/as obesos puede superar el 30%, según se ha advertido en la 18ª Reunión Nacional de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA).

Hay que tomar conciencia de que el estilo de vida que seguimos desde la niñez influye en la salud. Es fundamental no pasar por alto la importancia de empezar a educar desde la infancia en salud cardiovascular fomentando hábitos cardiosaludables, como realizar ejercicio físico a diario, ya que el sedentarismo está alcanzando cifras alarmantes, y mantener una alimentación saludable.

Y es que, los cambios en los hábitos de consumo y alimentación que se han producido en los últimos años en España, así como la creciente tendencia al sedentarismo en las actividades lúdicas, están incidiendo de manera muy negativa en la salud de los más pequeños. Por ello, es “importante” identificar desde edades tempranas los factores de riesgo cardiovascular, como obesidad e hipertensión, porque “suelen evolucionar” hasta la edad adulta.

Estudios desarrollados en niños/as han demostrado que los que presenten persistentemente valores de presión arterial en los límites altos de normalidad, tienen mayor riesgo de ser hipertensos en la edad adulta pero también más posibilidades de que la hipertensión sea secundaria a alguna enfermedad.

Si no se controla la presión arterial de estos niños, muchos de ellos serán adultos con enfermedad cardiovascular establecida. De esta forma, hay que intervenir precozmente para conseguir una mejora de la calidad de vida a largo plazo.

Artículo: www.europapress.es