Insomnio infantil

Insomnio infantil

El insomnio infantil afecta al 53% de los lactantes entre los 6 meses de vida y hasta los 5 años de edad.

El insomnio es una enfermedad que puede llegar a desequilibrar completamente la vida de una persona. Pero cuando el que lo sufre es tu hijo/a, puede ser aún peor. La vigilia del bebé y del niño/a se caracteriza, más que por una falta de sueño en sí misma, por una falta de adecuación o desequilibrio entre sus propias necesidades de dormir y su entorno social y familiar.

Mª Assumpció Roset, vocal del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, explica que «la causa que origina este problema es la deficiente adquisición del hábito del sueño». Es decir, existe una distorsión y desestructuración por asociaciones inadecuadas que el niño/a hace con su sueño, normalmente debido a los múltiples cambios que realizan los padres para intentar que éste se duerma.

El bebé necesita regularidad en los horarios y rutina en la mayoría de sus hábitos cotidianos como levantarse, acostarse, las comidas, las siestas, los paseos, etc. ya que ello facilita la estabilidad de sus ritmos biológicos. Cuando el ritmo del sueño se rompe o altera, hablamos de insomnio. Según los últimos estudios realizados, «los bebés que sufren insomnio durante la lactancia tienen un alto riesgo de padecer obesidad en un futuro«, asegura Roset.

El primer año de vida el niño/a aprende varios hábitos. El de comer y el de dormir correctamente son dos de los más importantes. Los niños/as aprenden a comer correctamente según las normas sociales que les rodean. Con el sueño sucede lo mismo. Los niños/as pueden aprender a dormir solos, acompañados por los padres, en su cama, en la de los padres … pero «las normas» que acompañan al acto deben se dictadas por los padres y coherentes con las normas sociales imperantes.

Por lo tanto, en nuestro ambiente, un niño/a a partir de los 6-7 meses debe iniciar el sueño solo,  sin llanto, y debe tener una duración de al menos 11-12 horas seguidas, sin despertarse. Puede utilizar un muñeco de peluche como «amigo acompañante», debe dormir en su cama y con la luz apagada

Los padres debemos adoptar una actitud firme y tranquilizadora.

Artículo: Estar bien. Nº 124

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Enuresis

Enuresis

Más de un millón de niños/as españoles en edad escolar sigue mojando la cama después de los cinco años, aunque el problema continúa hasta en el 2% de los menores por encima de 16 años, lo que afecta a su rendimiento escolar, a sus relaciones sociales, a su vida diaria y a la de su familia.

El sufrimiento que atraviesan los afectados se refleja claramente en sus dibujos, como muestra un nuevo libro titulado «Coloresis» , coordinado por Francisco  Javier Quintero, jefe de Psiquiatría del Hopsital madrileño Infanta Leonor, y José Luis Montón, pediatra del Centro de Salud Mar Báltico de Madrid.

La publicación, en la que han participado 225 pediatras de España, analiza doscientos dibujos correspondientes a cincuenta casos de enuresis nocturna, en pacientes entre cinco y catorce años.

Quintero ha resaltado la valía de los dibujos como herramienta para la comprensión del mundo infantil, pues en ellos se vuelca su experiencia vital cuando la palabra carece de agilidad y fluidez.

Dibujos

El pediatra ha recordado que los niños/as, sobre todo a edades tempranas, no son siempre capaces de verbalizar sus sentimientos, por lo que los dibujos se perfilan como una herramienta muy útil para la manifestación de sus vivencias y emociones, miedos, preocupaciones y frustraciones.

Montón ha agregado que la interpretación del grafismo, desarrollado a finales del siglo XIX, está relacionada con múltiples aspectos entre los que se encuentran la posición de la hoja, la secuencia de los elementos, el tamaño, la colocación en el espacio, la presión, los trazos, los detalles, los colores, la temática, la omisión de detalles importantes o el movimiento.

Ambos han coincidido en que los niños/as enuréticos, que orinan sin despertarse al menos dos o más veces en un mes, sienten inseguridad, malestar y baja autoestima, por lo que, en la gran mayoría de los casos, tienen baja motivación escolar, timidez, aislamiento social, sentimiento de vergüenza y culpa.

Actividades extraescolares

Esta situación limita sus actividades extraescolares, como la asistencia a campamentos o a casa de sus amigos, y supone un problema en casa con trastornos en el sueño para la familia que debe hacer cambios y lavado de ropa frecuentes, carga económica (se estima que supone al año un gasto superior a mil euros), trastornos psicológicos y ocultaciones del asunto, en ocasiones.

Artículo: eldiariodecantabria.com

Cambio de cuna a cama

De la cuna a la camaEl paso de la cuna a la cama del niño/a estará determinado por el desarrollo del niño/a. Generalmente, suele ser hacia los dos años.

A esta edad el niño/a puede sentirse incómodo en un espacio tan pequeño y, además, puede ser peligroso si mete las piernas o los brazos entre los barrotes.

Es recomendable hacer el cambio hacia la cama de forma progresiva. Podemos comenzar con las siestas. No conviene hacer el traslado coincidiendo con cambios en casa, por ejemplo, la llegada de un hermano/a.

Debemos tomar una serie de medidas de seguridad para que no haya accidentes:

  • En la cama: durante los primeros meses, se recomienda colocar una barandilla de seguridad para impedir que se caiga al suelo, especialmente si la cama es más alta de lo normal.
  • Además, como el niño/a puede levantarse solo, habrá que procurar que no haya obstáculos en su camino para que pueda deambular libremente.

Artículo: mujerglobal.com

La siesta de los peques

La siesta¿Qué podemos hacer si no quiere dormir la siesta? En primer lugar, lo que no hay que hacer es convertir la hora de la siesta en una batalla. Tanto el pequeño como vosotros esperaréis ese momento con mucha ansiedad y eso es contraproducente. Si el niño/a no quiere dormir, con estas peleas todavía aborrecerá más ese momento.

Hacia los dos o tres años algunos niños dejan de dormir la siesta. Esto no debe ser un drama. Si descansa lo suficiente por la noche, y por el día no manifiesta signos evidentes de cansancio, es que no la necesita. Si por el contrario durante el día se muestra irritable y llorón sin causa aparente, se queda dormido al final de la tarde, etc. probablemente se encuentre cansado. En ese caso sí es recomendable la siesta. Por tanto, hay que distinguir si en realidad el niño/a la necesita o no.

Para aquellos que necesitan dormir durante el día y no quieren:

  • No convertir la siesta en una pelea.
  • Organizar las actividades en torno a la siesta del niño. Se hacen antes o después, no durante.
  • Mantener unos horarios de comida más o menos regulares para que así su hora de descanso sea regular.
  • Recordad que los niños/as necesitan rutinas, por tanto, hay que establecer un ritual del sueño. No hace falta poner el pijama. Se coge su muñeco o se lee un cuento. Da igual la pauta que escojáis, pero que siempre sea la misma. Es mejor evitar que se duerma en brazos o con uno de los papás. El objetivo es que se duerma solo/a en su habitación.
  • Mejor decir ‘vamos a descansar un poquito’ que «vamos a dormir». Si no quiere dormir, le explicamos que al menos tiene descansar un ratito en su cama para que después pueda correr y jugar en el parque. Normalmente, al estar tranquilo se queda dormido.
  • Hay niños que una vez en su habitación se entretienen jugando con una cosa u otra y finalmente no duermen. Si han descansado y no han molestado a los demás se da por bueno.

Si ya no es posible hacer que descansen, en estos casos no es necesario forzarles, pero sí se puede establecer una rutina o actividades tranquilas justo después de comer. De este modo ellos están en reposo y normalmente sus padres también. Es importante inculcar la idea de respetar el descanso de los demás, sobre todo si tienen hermanos que necesiten dormir.

Artículo: mujerglobal.com

Dormir con los padres

Dormir con papá y mamá¿Vuestro hijo/a se mete en vuestra cama a menudo y está empezando a convertirse en costumbre?

Al pincipio se suele tomar como una ventaja, ya que el peque se siente más seguro y duerme mejor y además, no tendréis que acudir a sus llamadas nocturnas. Pero, también, tiene inconvenientes: la falta de espacio, el mal dormir noche tras noche, la intimidad para la pareja… Además, si tiene hermanos/as, seguro que también querrán dormir con vosotros.

Para acabar con esta costumbre deberéis:

  • Explicadle que como ya es mayor dormirá mucho más a gusto en su propia cama que tendrá más espacio.
  • Animarles a que la pongan a su gusto: puede acompañarte para elegir sus sábanas, el edredón, la colcha…
  • Darles permiso para hacer cosas que en vuestra cama no está permitido: leer un rato antes de apagar la luz o meter algún juguete entre las sábanas…
  • Si nada funciona y se sigue levantando, hay que pasar “al pacto”. Cada noche que duerma en su cama pintaréis una cara sonriente en una hoja colgada en su cuarto; si duerme con vosotros pondréis una cara seria. Cuando tenga diez caritas alegres seguidas le daréis un pequeño premio pactado previamente entre todos (ir al cine, decorar su habitación con un póster, retrasar diez minutos la hora de acostarse…).

A partir de los dos años es frecuente que los niños tengan pesadillas relacionadas con los cuentos que leen o las historias que ven en televisión; también aparece el miedo a la oscuridad. Todo esto hace que se intensifique el temor a dormir solo y que las visitas a la cama de los papás aumenten. No pasa nada por dejarle meterse en vuestra cama en estas ocasiones; así le demostráis que comprendéis cómo se siente; pero si se convierte en habitual, es mejor buscar otras soluciones para que no termine convirtiéndose en una necesidad.

Para aliviar el malestar de tu hijo:

  • Dejar la puerta de su habitación entreabierta y una luz tenue en el pasillo que alumbre su cuarto de forma indirecta (o la persiana a medio bajar); así si abre los ojos en plena noche verá que sigue en su habitación.
  • Si se despierta angustiado/a, acudir a su lado y acompáñarle hasta que se tranquilice. Mantener una rutina a la hora de acostarse, como leer un cuento, puede ayudarle a dormir más relajado.
  • Si sigue asustado/a ponerle un colchón en vuestro dormitorio, al pie de la cama, y déjarle dormir allí. De esta forma le hacéis compañía, pero sin acostumbrarle a dormir con vosotros.

Artículo: Guía del niño

Cómo dormir mejor

Dormir relajadoA muchos niños les cuesta pasar del estado de vigilia y actividad al de reposo y sueño. Les gusta tanto jugar y vivir que no les apetece nada descansar aunque esten agotados. Si vuestros hijos/as nunca quiere nirse a la cama, es bueno seguir unas pautas para relajarles antes de acostarse y una vez que ya esté en la cama. Gracias a ellas tardaréis menos en dormirles y su sueño será más profundo y reparador.

Para que a vuestros hijos/as no les pille de sorpresa tener que cortar su actividad para irse a dormir, avisarles de que va a llegar la hora 15 minutos antes. Y además:

  • No dejarles jugar a actividades movidas a última hora de la tarde, ni ver la tele antes de dormir. Animales a pintar, a leer… O, simplemente, aprovechad estos momentos para charlar.
  • Darles la cena al menos una hora antes de que se vayan a la cama y procurar que incluya alimentos ricos en triptófano (leche, huevo, pescado, carne y cereales integrales), que es un aminoácido que induce al sueño.
  • Si os habéis enfadado, haced las paces antes de acostarlos.
  • Bañarles con agua templadita. Es una costumbre que les relajará mucho.

Tras lavarse los dientes y decir buenas noches, llevarles a la cama y quedaros a su lado unos minutos, hasta que veáis que se van relajando y que les entra el sueño. Para que se vaya adormeciendo, practicar con ellos/as estas técnicas:

  • Respiración. Enseñarles a respirar despacio y profundamente, concentrándose en lo que están haciendo. Con la respiración profunda el abdomen se llena de aire, no sólo los pulmones. Poned una de sus manos en su tripa y decirles que lo están haciendo bien si al coger aire se le hincha. Unas cuantas respiraciones de este tipo bastarán para que se rindan al sueño.
  • Relajación. Cerrad una mano, apretarla y después soltarla. ¿A que te relaja? Pues esto es lo que tençeis que enseñar a hacer a vuestros hijos/as con los músculos de todo el cuerpo, que los aprietenn y los destense, para que se queden totalmente relajados/as.
  • Visualización. Anímales a recordar el mejor momento del día. Así se olvidarán de sus miedos y se dormirán felices.

Artículo: Crecerfeliz.es