Niño comiendo un bocadilloPérdida de apetito, diarrea, retraso en el crecimiento… ¿Tu hijo padece alguno de estos síntomas? .

¿Qué es?. Se trata de una intolerancia permanente al gluten que produce, en personas predispuestas genéticamente, una lesión grave en la mucosa del intestino delgado que provoca una atrofia de las vellosidades intestinales, lo que determina una mala absorción de los nutrientes de los alimentos como las proteínas, las grasas, los hidratos de carbono, las sales minerales y las vitaminas.

¿Se trata de una enfermedad hereditaria?
No, sin embargo sí tiene un componente genético, es decir, los padres transmiten a sus hijos unos marcadores determinados, que no implican el posterior desarrollo de la enfermedad. Un 30 % de la población tiene estos marcadores, pero no todos la desarrollan.

¿Cuáles son sus síntomas?
Muy variados. Hasta los tres años lo más frecuentes son naúseas, vómitos, diarreas, distensión abdominal, pérdida de masa muscular y peso, además de fallo de crecimiento, laxitud e irritabilidad. A partir de los tres años se repiten las deposiciones blandas, talla baja, anemias ferropénicas resistentes al tratamiento y aoteración del carácter.
En la adolescencia, en cambio, suele ser asintomática. Lo peligrosos es que en numerosos casos no hay síntomas identificables, con lo que dificulta el diagnóstico.

Cómo tratarla. Hay que eliminar todo el gluten de por vida. Así se consigue la mejoría de los síntomas a partir de las dos semanas, la normalización serológica entre los 6 y 12 meses y la recuperación de las vellosidades intestinales en torno a los 2 años de iniciado el tratamiento.

¿Qué puede ocurrirle al celíaco que lo ignora?
Padecer malnutrición, depresiones psíquicas, infertilidad masculina y femenina, abortos de repetición, desarrollo de enfermedades inmunes y mayor riesgo de padecer determinados tipos de cáncer.

Artículo: telva.com