chupeteTodos los bebés nacen con el reflejo innato de la succión. Su primer cometido para garantizar su supervivencia, ya que gracias a él pueden alimentarse, tanto si toman pecho como si toman biberón. Pero también desempeña otra función importante, la de consolar al pequeño/a cuando está inquieto/a, inseguro/a, siente miedo. En definitiva, le proporciona la tranquilidad que necesita. Como mamíferos que somos, mamar alimenta y calma, el pecho materno es fuente de alimento, pero también ofrece paz y seguridad. Tiene una función “no nutritiva” que repercute en su bienestar emocional.

Pero cada bebé es un mundo y tiene sus preferencias, si no les gusta, no hay que imponérselo. La necesidad de llevarse cosas a la boca y chuparlas es absolutamente natural y mucho más fuerte en los primeros meses de vida. A través del gusto, el bebé se relaciona con su entorno, experimenta con él y lo descubre. Esta necesidad va desapareciendo a medida que se hace mayor, empiezan a cobrar más importancia otros sentidos y su capacidad de relacionarse también madura.

Cómo usarlo correctamente

  • Es mejor esperar a que la lactancia materna esté bien instaurada.
  • Hay que ofrecérselo durante periodos de tiempo cortos o concretos, como antes de dormir, cuando está intranquilo/a o llora, pero no tener la costumbre de ponérselo todo el día.
  • Lavarlo a menudo para que esté siempre limpio y sin gérmenes.
  • Se recomienda cambiarlos a menudo para evitar que se estropeen y deformen.
  • No untarlo en azúcar, miel o cualquier otra sustancia dulce que favorezca la aparición de caries.

¿Cuándo quitárselo?

Lo habitual es retirárselo sobre los 2 años. En muchas ocasiones, son ellos mismos los que prescinden de él, porque van encontrando otros objetos de consuelo que les dan seguridad sobre todo cuando están acostumbrados a usarlo solo en ocasiones puntuales.

Lo mas importante es hacerlo de un modo gradual, poco a poco, ya que no hay que olvidar que cumple una función tranquilizadora. Por otro lado, es importante no hacerlo coincidir con una época de cambios, como la vuelta de mamá al trabajo, el comienzo en la guarde, la llegada de un hermanito, etc.

Si el niño/a es ya mayor, se puede negociar con él/ella ese momento. Y siempre elogiarle/a y premiarle con besos y mimos a medida que pasen los días.

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