Alimentación infantilSe recomienda no empezar a salar las comidas de los niños/as, hasta que cumplan, al menos, su primer año. Echar más o menos sal a los alimentos es una costumbre adquirida y en nuestro país tendemos a abusar de este condimento, algo que, según explican los expertos en nutrición, a la larga aumenta el riesgo de sufrir hipertensión, problemas cardíacos e insuficiencia renal.

Este mal hábito afecta a los niños/as de un modo más acusado, pues ellos tienen menos capacidad que los adultos para eliminar el sodio y una dieta rica en sal los hace más propensos a la deshidratación. Por esta razón es muy conveniente que acostumbremos a nuestros hijos/as a comer los alimentos sosos, a comerlos tal cual, apreciando el sabor propio de cada uno porque resulta mucho más saludable.

Y es que, aunque este mineral es necesario para mantener el equilibrio hídrico del cuerpo, no precisamos un aporte extra de él, ya que casi todos los alimentos que consumimos los contienen: las carnes, las verduras, las frutas, los pescados, las legumbres, la leche.

Artículo: Crecer Feliz. Nº 289