Estar embarazada conlleva, aparte de una transformación física evidente, un cambio en la mentalidad ya que, en este estado, se debe empezar a pensar por dos. Uno de los aspectos más importantes es la alimentación, puesto que lo que comemos influye en el feto, en su futuro organismo y también en una misma.

El nivel de ingesta de calorías debe aumentar en unas 200 ó 300 más de las que se necesitan normalmente. «Las mujeres solemos necesitar entre 1.800 y 2.000, así que, estando embarazadas, habrá que ingerir no más de 2.200. Además, fraccionar las comidas en cinco veces a lo largo del día, comer despacio y masticar bien ayuda a evitar problemas como las indigestiones o los ardores», según afirma Carmen Gómez Candela, jefe del servicio de Nutrición del Hospital Universitario de la Paz.

Hay que comer alimentos naturales, con pocos conservantes y platos poco condimentados. Así las verduras, las frutas, los lácteos, la carne y el pescado resultan imprescindibles, mientras que habría que evitar, como en cualquier dieta en condiciones normales, el exceso de grasa, los dulces y las golosinas. La doctora hace mención al deseo que tienen muchas embarazadas de comer bombones, bollería o chocolates en su época de embarazo, «los antojos no tienen ninguna base científica, si se siente ese deseo, es mejor sustituir ese bollo por fruta, por ejemplo».

Un aspecto a tener en cuenta es la buena cocción de determinados alimentos como carnes y pescados, así el marisco, el sushi y las comidas orientales poco hechas no son muy recomendables. Lavar bien las frutas y verduras también aportará seguridad, ya que su falta de higiene puede causar enfermedades en el feto.

Los suplementos vitamínicos están totalmente indicados. Durante el embarazo, las necesidades de hierro aumentan tanto que son prácticamente imposibles de cubrir con alimentos naturales.

Casos especiales

El peso que gana una mujer durante todo el proceso de gestación ronda los 10 ó 12 kilos y se coge fundamentalmente en el segundo y en el tercer trimestre. El médico especialista debe controlar que los kilos que la embarazada va ganando no superen lo normal y si eso pasa, tomar medidas. En este caso, la nutricionista aconseja vigilar los alimentos con mucha densidad energética y consumir más frutas y verduras, además de reducir las cantidades que se estén comiendo en ese momento. Las mujeres que tienen tendencia a engordar deberán prestar también especial atención.

Después del parto, una mujer se suele quedar con tres o cuatro kilos. Éstos normalmente desaparecen una vez finalizada la lactancia y la madre vuelve a la vida activa. «Si un año después, se han quedado con peso, es el momento de ir a un endocrino y seguir una dieta para perder lo que sobra, porque si no se lo quitan lo perpetuarán en el siguiente embarazo y esto puede ser el principio del sobrepeso», explica la especialista.

Otra de las enfermedades que suele aparecer con el embarazo es la diabetes gestacional. Según explica Gómez, se trata de un tipo de diabetes que desaparece al dar a luz. Además de controlar de forma estricta lo que se come, a veces hay que añadir insulina. Por lo demás, la doctora aconseja seguir el patrón de alimentación saludable como la mejor receta para que el feto se desarrolle de forma óptima dentro del vientre.

Artículo: Estar bien. Nº 124

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