deporte infantilQue los padres tiendan a corregir los gestos “técnicos” y los movimientos de sus hijos/as pequeños cuando practican deporte juntos es lógico y beneficioso.

Que les motiven con las palabras adecuadas y les ayuden a disfrutar al máximo de la actividad física favorecerá su desarrollo personal y también social.

Que les recalquen la necesidad de la labor de equipo les permitirá interiorizar la importancia de supeditar el reconocimiento personal al bien colectivo.

Y que les aplaudan durante los partidos y estén sobre todo cerca de ellos cuando las cosas no les salgan bien fortalecerá su autoestima y les hará comprender que la derrota no es sinónimo de fracaso, o que la victoria no tiene por qué garantizar el éxito.

Pero obsesionarse con el juego del niño/a, convertir su triunfo personal en un objetivo irrenunciable cada fin de semana y presionarle hasta el límite puede provocar un desapego paulatino del deporte al difuminarse el componente lúdico y emerger sólo el competitivo.

Es en estas actitudes negativas en las que el germen de la violencia verbal de algunos progenitores encuentra su principal caldo de cultivo. Hay padres que no entienden que sus hijos/as hagan deporte por el mero hecho de pasarlo bien.

Los problemas surgen cuando se producen broncas entre los padres de uno y otro equipo, cuando desde la banda y desde los banquillos se escuchan insultos al árbitro e incluso a los contrincantes, cuando los familiares cuestionan las decisiones de los técnicos. Esto lo escuchan y lo viven los niños/as, y a edades tempranas los modelos a imitar por los niños/as son los padres y los entrenadores, así que sus comportamientos son lentes de gran potencia.

Decálogo para los espectadores

  1. Aplaude los esfuerzos y las buenas actuaciones de todos y todas las participantes. El resultado no es lo importante.
  2. Muestra respeto por los que participan en la actividad (escolares, entrenadores y entrenadoras, árbitros, árbitras y público). ¡ Son imprescindibles!.
  3. No les regañes por cometer errores. ¡Están aprendiendo!. Puedes hacer comentarios positivos, éstos si que son motivadores.
  4. Aunque tengas conocimientos no los “teledirigidas” diciendo lo que tienen que hacer. ¡Dales libertad para que disfruten de la actividad y tomen sus propias decisiones!.
  5. Los niños y las niñas no juegan para el entretenimiento del público ni para quedar en primer lugar, sino para divertirse y formarse como personas a través del deporte. ¡Tenlo siempre en cuenta!.
  6. Al terminar la actividad valora lo realmente importante , es decir, la mejora personal y colectiva, , y no el resultado obtenido.
  7. Ten en cuenta que tus acciones son un modelo a imitar por tus hijos/as, sobre todo, que el verdadero protagonismo es suyo.
  8. Respeta las decisiones arbitrales y anima a los y las escolares a que lo hagan, así como a jugar de acuerdo al reglamento establecido.
  9. Rechaza el uso de cualquier forma de violencia o de comportamientos incorrectos, ya sean éstos generados por el público o por cualquiera de los y las participantes.
  10. Fomenta el uso de estas normas entre el resto del público espectador. Con ello conseguirás que la actividad sea más beneficiosa para todos y todas.
Periódico El Correo. Nº 33.056