Niños tiranosNiños/as que exigen continuamente  habituados desde pequeños a salirse con la suya, acaban convirtiéndose en adolescentes problemáticos.

La clave para evitarlo está en sentar buenas bases desde la cuna. Sin embargo, a menudo nos preocupamos mucho por la enseñanza de los conocimientos y obviamos la educación personal, tan fundamental para afrontar la vida adulta y tan difícil de forjar una vez pasados los primeros años.

¿Niños/as tiranos, por qué?

Es muy habitual cuando viven y crecen en un entorno lleno de derechos y carente de deberes, que comienza a gestarse hacia los 2 años.

Aunque es la genética la que determina el temperamento de cada cual, la forma en que lo expresamos, la personalidad, es fruto principalmente del ambiente en el que nos criamos, es decir, de la educación y la socialización. Por eso no debemos olvidar que los niños/as pueden ser egocéntricos o tener un temperamento más fácil o difícil, pero somos los padres los responsables de enseñarles cómo tienen que actuar y dónde están sus límites.

Debemos evitar errores como éstos:

Tratarle de igual a igual

Las cosas no tienen que ser ni “porque yo lo digo” ni “si es tu deseo”. Conviene que demos a nuestro hijo/a explicaciones adecuadas a su edad sobre las normas, pero una vez dadas, el niño/a tiene que obedecer.

Ponernos a su servicio

El niño/a debe aprender que la familia es una comunidad en la que cada uno aporta algo, dentro de sus posibilidades. Implicarle en tareas sencillas desde pequeño (recoger sus juguetes, ayudar a quitar la mesa…) le ayuda a hacerse responsable y a valorar el trabajo propio y ajeno.

Concederle todos los caprichos

Si se habitúa a no recibir nunca un “no” como respuesta a sus peticiones, de mayor será incapaz de tolerar cualquier frustración.  Jugar con él/ella, escucharle, mimarle y ponerle límites es la mejor forma de demostrarle que nos importa.

Ceder para evitar conflictos

Si cedemos a sus demandas sólo hará que los conflictos aumenten día tras día.

Darle siempre la razón

Nuestros hijos/as no pueden ser siempre quienes esté en posesión de la verdad y los demás equivocados. Si le defendemos a toda costa, entre sus profesores, otros niños, etc., se creerán los reyes del mundo. Darles nuestro apoyo incondicional no significa ponernos siempre de su lado, sino enseñarles que todos cometemos errores y ayudarles a rectificar.

Valorar demasiado lo material

Debemos enseñarles a disfrutar de las pequeñas cosas y a no dar a lo material más importancia de la debida.

Lo mejor para evitar que el niño/a se convierta en un tirano es prevenirlo con un estilo educativo “democrático”, que huya tanto del autoritarismo como de la permisividad.

Para ello es esencial que la comunicación sea muy fluida y que razonemos nuestros motivos para exigirle algo. Si son temas complicados para él, podemos llegar a acuerdos o elaborar planes que le motiven, pero teniendo siempre claro quién manda y estableciendo límites. También, es esencial valorar su esfuerzo y fomentar la responsabilidad y la cooperación.

Se trata, en definitiva, de favorecer la autonomía y madurez de los hijos/as para que se sientan valorados y puedan ser ellos mismos sin olvidarse de los demás.

http://www.crecerfeliz.es