Practicando deporteEs frecuente que los niños/as pequeños se quejen de dolor en las piernas.  Lo habitual es que estas molestias se deban a dolores de crecimiento o a agujetas.

Los dolores de crecimiento pueden estar provocados por lesiones musculares leves o por sobrecarga en las zonas de crecimiento de los huesos. Se concentran especialmente en las rodillas y en los talones. Suelen aparecer a la caída de la tarde o por la noche y a veces también mientras duermen. Se les puede aliviar el dolor practicándoles masajes y estiramientos musculares suaves en las piernas o aplicándoles frío local en la rodilla o en el talón. Los analgésicos, como el ibuprofeno, también son muy efectivos contra el dolor.

Lo más conveniente es ir al médico para que valore al pequeño.

También es posible que los dolores de piernas se deban a que ha hecho demasiado deporte o ejercicio físico y este exceso le ha provocado agujetas. Éstas son pequeñas roturas musculares que producen inflamación local y dolor. Por lo general aparecen 24 horas después del sobreesfuerzo y se localizan en los músculos que más se han utilizado. Al principio el dolor es muy intenso, pero va perdiendo fuerza poco a poco, hasta que desaparece del todo un par de días después.

Para prevenir su aparición es importante calentar bien su musculatura antes de empezar a hacer ejercicio y que vaya aumentando su actividad de forma paulatina. También es recomendable que al acabar de hacer deporte haga estiramientos para relajar la musculatura y que beba agua, porque la hidratación ayuda a prevenir lesiones.

Una vez que aparecen, las agujetas se palían con antiinflamatorios, masajes y frío local.

El término “magulladura” hace alusión a las contusiones que no producen heridas cutáneas, pero que causan abrasiones en la piel (hematomas, enrojecimiento, hipersensibilidad…). La duración de la misma depende de la intensidad del golpe y puede prolongarse de un par de días a un par de semanas.

A veces se quejan de dolor sin ser cierto simplemente por llamar la atención, conocerle bien es la clave para saber si su llamada de atención tiene o no una base real. Este comportamiento suele aparecer asociado a situaciones difíciles para el pequeño/a (la llegada de un hermanito, una riña en el colegio…). Lo mejor es hablar con él/ella para tratar de saber cuál es el verdadero problema.

Artículo: Yahoo noticias