El ejercicio físico contribuye a que el niño/a se desarrolle de forma sana y llegue a ser un adulto sano, debido a los efectos que la actividad física tiene sobre la composición corporal, especialmente sobre la cantidad de grasa. Según Germán Vicente, investigador de la Universidad de Zaragoza, “el ejercicio evita la acumulación de grasa durante el período de crecimiento, es decir, ayuda a prevenir la obesidad y la enfermedad cardiovascular y también otras patologías asociadas, como la diabetes”.

Pero además, asegura el experto, hay enfermedades que no aparecen hasta la edad adulta y que hay que empezar a prevenir ya desde la infancia, como la osteoporosis, que conlleva una pérdida de los minerales del hueso (calcio), lo que le hace más frágil y quebradizo, y supone la primera causa de fractura en personas de edad avanzada. Sin embargo, “poca gente sabe que el verdadero tratamiento de la osteoporosis debe hacerse en la niñez, que es cuando se forman los huesos”. El ejercicio físico, sobre todo el que se realiza durante los “deportes de impacto”, como el fútbol, la gimnasia, el baloncesto…, “hace que los huesos crezcan más fuertes y previene la aparición de la osteoporosis cuando seamos mayores”, explica Germán Vicente.

Por el contrario, “los comportamientos sedentarios asocian un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y de obesidad, pero también de disminución de la masa ósea, que se manifiesta ya en edades tempranas”. Vicente indica que “los niños/as que ven mucha televisión tienen menor masa ósea que los que realizan más ejercicio físico.

En el caso de los niños/as, “se ha visto que tres horas a la semana extracurriculares de ejercicio favorecen que nuestros niños/as tengan menos grasa, huesos más fuertes y un mayor nivel de salud cardiovascular. Las recomendaciones de actividad física del Colegio Americano de Medicina del Deporte van aún más allá, hasta los 60 minutos diarios de actividad de moderada a vigorosa, como correr o montar en bici, que suponga un esfuerzo mínimo para el niño/a.

A pesar de dichas recomendaciones, la educación física en los colegios españoles está en retroceso y cada vez se le dedican menos horas y, por otra parte, gran parte del curriculum de la asignatura de educación física son horas teóricas, lo que se suma a que se ha producido uns disminución del componente físico que antes tenían las actividades extraescolares. Por tanto, se hace necesario compensar esa reducción del ejercicio físico con al menos una hora cada dos días de actividad física fuera del horario escolar.

Artículo: www.eldiarioalerta.com. Nº 62