BebéCiertos aspectos del cráneo son esenciales para valorar al niño/a a cualquier edad, pero sobre todo cuando es más pequeño.

La medición del perímetro craneal es una de las exploraciones básicas en los lactantes y se realiza en cada visita. Los resultados se van reflejando en una gráfica de evolución con el fin de valorar su correcto crcimiento.

Es importante ser muy preciso en la medición, por lo que el pediatra suele utilizar cintas  métricas no distensibles y siempre con las misma técnica: por delante, la cinta se apoya sobre la parte media de la frente del niño/a; y por detrás, sobre la parte más prominente de la cabeza.

La finalidad es medir el perímetro craneal máximo, y siempre utilizar esta medida como referencia. Lo ideal es que la medición se realice por el mismo profesional y utilizando la misma cinta métrica.

En  los recién nacidos la medición es más difícil y suele conllevar errores, ya que el cráneo puede presentar inflamación, cúmulo de líquido o sangre bajo la piel y las suturas craneales pueden estar acabalgadas. Por eso es fundamental que se realice un correcto seguimiento de la evolución del pequeño.

Existen unas tablas de referencia para ir valorando la evolución del perímetro craneal, al igual que ocurre en el peso y la talla, pero puede existir una influencia paterna. Así, ante una alteración del tamaño en el perímetro craneal del niño/a, el pediatra medirá a los padres y a los hermanos/as.

Auscultación del cráneo

No es una exploración habitual pero no es raro ver cómo el pediatra apoya el fonendoscopio sobre el cráneo del bebé.

Esto puede dar información adicional en determinados casos. Por ejemplo, en los niños/as pequeños es relativamente fácil auscultar pequeños soplos cardíacos a través del cráneo. Un tipo muy típico de estos soplos son los denominados febriles, ya que se auscultan en relación con procesos donde aparece fiebre.

Otros cuadros como la anemia severa también pueden producir soplos cardíacos que pueden oírse en el cráneo. Lógicamente estos soplos desaparecen en cuanto se tratan adecuadamente.

Con estas auscultaciones, se trata de buscar la presencia de soplos que puedan poner en aviso de la presencia de procesos neurológicos. Se suele valorar sobre todo, la presencia de malformaciones de los vasos intracraneales.

Cualquier otro proceso que aumente la presión cerebral puede también producir un soplo dentro del cráneo.

Artículo: Revista Mi Pediatra. Nº 70