Chupete2El chupete, se convierte en muchas ocasiones en la salvación de los padres, que no saben cómo conseguir que su hijo se calme. Sin embargo, el uso prolongado del chupete puede provocar algunos problemas en el desarrollo del bebé.

Los bebés tienen el reflejo de succión, esto significa que cuando les ofrecemos el chupete en un estado de ansiedad, de inquietud, conseguiremos que se calme y se relaje.

Sin embargo, si el uso del chupete se hace de manera constante, éste puede crear malformaciones tanto en las fosas nasales como en el paladar. Una consecuencia de este hecho es que el niño tendrá más posibilidades de sufrir enfermedades como la otitis o las obstrucciones nasales.

Dependencia y malformaciones
Incluso, existe la posibilidad de que, con el paso del tiempo, si los niños alargan el uso del chupete, éste pueda deformar la salida de los dientes y como consecuencia se tenga que buscar la ayuda de un odontólogo.

Pero además de los problemas físicos, también existen otra serie de factores negativos que influirán en el pequeño, en este caso en el aspecto psicológico. Y es que al hacer uso del chupete cada vez que se pretende relajar al bebé, lo que conseguirá es que el niño pueda llegar a sentirse solo; sin embargo, si los papás cuando llora le ofrecen consuelo, esta atención mejorara la actitud del niño en un futuro con respecto a las relaciones sociales.

Problemas en el momento de abandonarlo
El mejor momento para que el bebé abandone el chupete es alrededor de los seis meses, de esa manera no se corre el riesgo de que se produzcan malformaciones dentales, ni en el paladar, lo cual pordría provocar problemas futuros en el desarrollo del lenguaje.

Si, además, para conseguir que el bebé concilie el sueño, cada noche una de las rutinas es la de colocarle el chupete para que duerma, éste se volverá indispensable y el pequeño podría llegar a volverse dependiente, por lo que en el caso de que tuviera que dormir sin él, esto le generaría un enorme estrés, sin contar con la cantidad de dificultades que encontraremos cuando queramos quitárselo según vaya creciendo.

Estas fechas en las que estamos inmersos, Navidad, es un buen momento para aprovechar y decidir que nuestros hijos dejen el chupete, por ejemplo, diciéndoles que «vamos a cambiar el chupete por un regalo de los Reyes Magos». Tácticas de este tipo suelen dar resultado y hacen menos traumático el «destete».

Fuente: Hola.com