En verano aumenta el consumo de grasas y azúcares a través de los helados, también se dan casos en que los niños/as no tienen mucho apetito a la hora de comer, porque el calor muchas veces quita el hambre, pero después sienten un apetito atroz y no comen precisamente comida sana, picotean cualquier cosa que sea más agradable al paladar. A esto hay que sumar que el sedentarismo también se ha apoderado de la infancia, aunque siempre hay excepciones y afortunadamente muchos niños/as no paran en todo el día saliendo en bicicleta, yendo a la piscina, etc.

Las vacaciones de verano son para muchas personas un periodo de relajación de los hábitos de vida saludable, tanto para adultos como para niños/as, pero en ambos casos somos nosotros, los padres,  los responsables. La endocrinóloga pediatra del Hospital Quirónsalud San José, Andrea Bartucci Schamir, ha proporcionado unos consejos para evitar que los niños/as engorden durante las vacaciones de verano.

Estas recomendaciones abordan también otros hábitos necesarios de mantener aunque se esté de vacaciones, pues establece que se imponga un horario para levantarse por la mañana, aunque flexible, y un mínimo de actividad física.

  • Fijar una hora máxima para despertar por la mañana
  • Andar: 1 hora tras el desayuno y 1 hora tras la cena
  • Piscina: Incremento diario de intensidad
  • Helados: Mejor un polo de hielo que un helado de crema. Preferentemente tras las comidas, no de forma aislada. Establecer un máximo de dos a la semana
  • Bebidas: Insistir en la ingesta de agua. Beber agua siempre para calmar la sed. Beber agua antes que cualquier otra bebida
  • Evitar los “tiempos muertos” o de aburrimiento en casa: Limitar la TV y los videojuegos u ordenador a las horas de más calor. Programar actividades que ocupen la atención y las manos

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