Michael Jordan está especulando con su regreso a las canchas de baloncesto. Considerado el mejor baloncestista de la historia y, por muchos, el mejor deportista de todos los tiempos, Jordan cumplirá 50 años el próximo 17 de febrero. Una edad que hace pensar que es una locura tratar de competir con los jugadores más fuertes, más rápidos y más atléticos del planeta. Sin embargo, más allá del aspecto puramente deportivo, hay varias razones económicas que invitan a pensar que esa ‘locura’ podría ser todo un acierto.

La idea es que sea solamente un partido, el Bobcats-Bulls previsto para el próximo 22 de febrero. La conclusión que se extrae de sus palabras es que el regreso de Jordan sería un negocio redondo tanto para Nike como para los Charlotte Bobcats, franquicia de la que el eterno número 23 es propietario.

Por supuesto que es todo marketing. Sería la manera de reflotar un equipo falto de resultados deportivos; un activo de marketing para ampliar la base de aficionados, que no solo supondría más asistencia al pabellón, sino un incremento de las audiencias televisivas.

El legado de Jordan no tiene fin, y sería una forma de agrandar su leyenda, lo que a la vez potenciaría las marcas Nike y Jordan. Cualquier marca necesita una historia con la que perdurar en el tiempo. El despertar mitos o seguir construyendo legados es uno de los principales reclamos de las grandes marcas. Como una reciente campaña de Nike, consistente en recuperar las primeras zapatillas Jordan de la historia, las Air Jordan I, que fueron fabricadas en 1985. La nueva edición se agotó el primer día.

Dos teorías perfectamente compatibles, que beneficiarían a Jordan por partida doble. El efecto del regreso de su majestad del aire a las canchas tendría un efecto multiplicador, a nivel de tangibles e intangibles, tanto para los Bobcats como para Nike.

Artículo: www.diariogol.com