orinal

El estreñimiento es un problema muy frecuente en le niño. Constituye hasta un 5% del motivo de consulta pediátrica general.
Se define como una frecuencia de defecación menor de 3 veces por semana o mas de 4 dias sin defecar, cuando existe retención fecal, es decir, el niño quiere defecar pero no puede y, cuando la defecación es dolorosa.
El estreñimiento grave puede llegar a producir encopresis (evacuación involuntaria de las heces): el niño retiene las deposiciones, lo cual provoca una perdida del tono muscular en el intestino y como consecuencia, va teniendo escapes de heces a lo largo del dia.

 

 

¿Qué puede causar estreñimiento?

Alimentación: es muy frecuente el estreñimiento originado por una dieta insuficiente con una aporte pobre en residuos.

  • Ingesta inadecuada de líquidos.
  • Ingesta aumentada de derivados lacteos.
  • Cambios en la dieta; cambio de de lactancia materna a lactancia artificial
  • Factores que causan que la defecación sea dolorosa como las fisuras anales, hemorroides etc…
  • Errores pedagógicos a la hora de enseñar al niño a controlar los esfínteres.
  • Causas psicológicas: no son infrecuentes los casos relacionados con causas ambientales desfavorables que en el niño se manifiestan como una resistencia a defecar. Por ejemplo, el niño que se resiste a ir al baño en el colegio.
  • Existe en muchos casos un factor hereditario y constitucional.

 

 

¿Qué síntomas produce?

 Lo habitual es que los padres consulten por una disminución de la cantidad de heces. Con mayor frecuencia se asocian síntomas como dolor abdominal intermitente, irritabilidad, perdida de apetito, distensión abdominal y enlentecimiento de la curva de crecimiento. En ocasiones pueden verse estrías de sangre en las heces causadas por la presencia, frecuente, de fisuras anales.
Cuando los niños comienzan con el estreñimiento empieza un círculo vicioso: la defecación les causa dolor y entonces retienen más las heces en el intestino, lo que provoca que se absorba mayor cantidad de agua y las endurezca todavía más, lo que les acaba provocando mayor dolor al defecar.

 

 

¿Qué podemos hacer?

 

  • Dieta: deben incrementarse los alimentos ricos en residuos, como verduras, frutas, legumbres, pan y patatas. En ocasiones es necesario disminuir la cantidad de alimentos astringentes como la manzana, plátanos, zanahoria, leche, queso y arroz.
  • Masajes en el abdomen del bebé, se comienza por el ombligo y se va haciendo círculos en sentido a las agujas del reloj. Continuar haciéndolos si el niño se va relajando.
  • Ejercicios para fortalecer la musculatura abdominal y el movimiento intestinal: con el niño tumbado se le flexionan las piernas y con éstas juntas se van haciendo círculos concéntricos.
  • Estimulación, en el ano, del reflejo de defecación con un termómetro rectal.
  • Ayuda psicológica: en los estreñimientos que tienen una causa psicológica, a veces basta con unos simples consejos para corregir malos hábitos, modificar la excesiva rigidez por parte de la familia en cuanto al control de los esfínteres y en otras ocasiones es necesaria una intervención más a fondo cuando existe un ambiente nocivo.
  • Uso de laxantes: están prohibidos en el niño pequeño los laxantes muy fuertes, los más usados son los supositorios de glicerina, el lactitol y la lactulosa. En todos los casos consultar antes con su pediatra.
  • Reeducar al niño en el aprendizaje del hábito de defecación regular.
  • No se debe enseñar el control de esfinteres al niño antes de los dos años y medio. Despues de esa edad, se debe animar al niño a sentarse en el orinal o retrete durante un tiempo entre 5 a 10 minutos, de dos a tres veces al día, preferentemente despues de las comida.

Artículo: Clínica Universidad de Navarra