Si la piel (prepucio) que recubre el extremo del pene no se retrae, entonces estamos hablando de “fimosis“.

En los niños recién nacidos es difícil bajar esta piel, porque el prepucio suele estar adherido al glande (cabeza o extremo del pene), es decir, se tata de una fimosis fisiológica.

Dicha fimosis y las adherencias son normales durante el primer año. Si pasado el primer año el problema persiste, el médico puede aconsejar aplicar una crema de corticoides en el prepucio durante un tiempo, que muchas veces evita que al final el niño pase por el quirófano.

Antes, los pediatras recomendaban retraer el prepucio del bebé durante el baño, pero ahora esta maniobra se desaconseja porque es dolorosa y puede causar lesiones en el pene.

A medida que el niño crece, el orificio del prepucio se van ensanchando, y en el 90% de los niños este se retrae antes del que cumpla los 2 años.

Artículo: Revista Ser Padres. Marzo 2012