Salud infantilLos ganglios son pequeñas masas de tejido linfático semejantes a nódulos (como bolitas) que están repartidos por distintas partes del cuerpo. Contienen células que defienden contra las infecciones.

En el cuerpo existen cerca de quinientos ganglios conectados por el sistema linfático. Están situados en lugares estratégicos para que cada zona del cuerpo esté protegida por uno o varios grupos de ganglios: cuello, nuca, axilas, ingles e incluso en el abdomen y el pecho.

¿Cómo funcionan?

Cuando se produce una infección, los gérmenes que la causan circulan por el sistema linfático hasta los ganglios más cercanos, donde las células defensivas los atacan. Cuando esto ocurre, los ganglios se inflaman y aumentan de tamaño, por eso podemos palparlos. Es lo que se denomina adenopatía. Pero cuando  los gérmenes  son más fuertes que las defensas, el ganglio puede infectarse y, además de aumentar de tamaño, producir dolor y fiebre. Esto se denomina adenitis o adenoflemón. Si supura, se dice que se ha formado un abceso. En los bebés y los niños/as pequeños, las infecciones más comunes son las que afectan a todo el aparato respiratorio, por eso los ganglios situados alrededor del cuello y debajo de la mandíbula son los que se detectan con más frecuencia.

Duración y tratamiento

La adenopatía suele durar de 10 a 15 días, hasta que remite la infección que la originó. A los niños/as pequeños/as, sobre todo si van a la guardería, es normal que se les noten habitualmente los ganglios, ya que están mas expuestos a los gérmenes, aunque esto también refuerza su inmunidad. Un ganglio puede quedarse inflamado un tiempo como secuela de una infección previa, sin que eso suponga ningún problema. En el caso de la adenitis, el pediatra puede considerar el tratamiento con antibióticos.