HiperactividadLos niños y niñas hiperactivos pueden ver condicionado su desarrollo de forma negativa. Su mal comportamiento en clase puede ocasionarles grandes dificultades para seguir el ritmo en el aula y conducirles al fracaso escolar. Además, puede alterar sus relaciones con los demás niños/as.

Los niños/as hiperactivos son más o menos inquietos, sin que ello deba suponerles mayores problemas. Jugar, comer, saltar forman parte de lo que representa su desarrollo normal en la infancia.

El trastorno de hiperactividad, con o sin déficit de atención, es sin embargo una alteración en el comportamiento, que se caracteriza por la distracción y el mantenimiento de conductas impulsivas, entre otras dificultades. Su diagnóstico no siempre es sencillo, entre otros factores porque muchos niños/as y adultos, en algún momento de sus vidas, pueden presentar este tipo de manifestaciones, sin sufrir de hiperactividad.

Por ello, no se sabe con certeza qué porcentaje de la población infantil sufre de verdad este síndrome. Según el informe del Gobierno Vasco “Evaluación de la situación asistencial y recomendaciones terapéuticas en el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad)”, que este trastorno está sobrediagnosticado; es decir, que hay más niños/as que han sido diagnosticados como hiperactivos de quienes padecen realmente esta alteración. No pueden establecerse cifras precisas. Algunos estudios apuntan que hasta un 15% de la población infantil padece este trastorno y otro reducen a menos del 3% este porcentaje.

Según este mismo informe, y en contra de lo que puede pensarse y se difunde, no ha podido verificarse que el trastorno de hiperactividad o déficit de atención tenga una causa neurológica y determinada genéticamente. Las razones pueden encontrarse casi siempre en la situación psicológica del niño/a y en el tipo de estímulos que recibe de su ámbito más cercano (pude ser por la llegada de un hermano nuevo, problemas en el entorno familiar, etc.)

Si los padres sospechan que su hijo/a puede ser hiperactivo, deben acudir al médico que posiblemente les derivará a psiquiatría infantil. Una vez diagnosticada, la hiperactividad debe tratarse. En principio, el tratamiento deberá ser psicoterapéutico, se trabaja con el niño/a y con sus padres para ayudar al niño/a a expresar las razones que le llevan a comportarse de ese modo.

Artículo: IMQ