La leche de vaca está compuesta por dos fracciones: la caseína y el suero lácteo (que a su vez está formado por otras proteínas).

Existen dos proteínas del suero: la alfa S1-caseína y la beta-lactoglobulina, que no se encuentran en la leche materna, y que son los principales causantes de las alergias e intolerancias a la leche de vaca.

Suele aparecer durante el primer mes de vida en niños/as alimentados con leche artificial o niños/as con leche materna cuyas madres beben mucha leche de vaca (aunque esto es más raro).

En este caso aparecen vómitos, diarrea, pérdidas de sangre por lesión de la mucosa intestinal y anemia.

También puede aparecer más tarde, a los dos o tres meses de edad. En este caso se observa diarrea prolongada, pérdida de proteínas, mala absorción de otros alimentos (por la lesión de la mucosa intestinal), y por tanto falta de crecimiento normal del niño/a.

El diagnóstico es clínico, por los síntomas y por la coincidencia de éstos con la introducción de la leche de vaca. Pero si hay dudas se puede realizar una biopsia intestinal para ver la afectación de la mucosa.

El tratamiento consiste en administrar una leche especial consistente en una fórmula hidrolizada de proteínas, que es bien tolerada y permite regenerar la mucosa intestinal. Si al niño/a se le alimenta por lactancia materna, es necesario eliminar los productos derivados de la vaca (leche, ternera) de la dieta materna y reforzarla con calcio y vitamina D. La intolerancia suele desaparecer espontáneamente hacia los 2-3 años de edad.

www.netdoctor.es