Cuenta la leyenda que las madres de una antigua tribu llevaban a sus hijos en unos paños especiales que ellas mismas tejían en sus telares, estos paños eran portadores de una fuerza “mágica” que conseguía dotar a los niños de inmunidad ante los malos espíritus. Las madres de la tribu, fieles creyentes de la leyenda, tejían los Kikuyus con esmero mientras esperaban la llegada de sus hijos… los colores que componían dichos paños eran elegidos en función de varios factores, la época del año en la que iban a dar a luz, la fertilidad de la tierra en ese momento, y el Dios al que invocaban la protección de su pequeño…

Pero estas son historias de leyenda… además de por sus creencias religiosas, las madres de la tribu porteaban a sus bebés en fulares porque les permitía realizar sus tareas diarias con comodidad y sabiendo que sus hijos estaban cerca de ellas, protegidos bajo un tejido de algodón y sujetos con total seguridad.

Hoy en día existen multitud de ocasiones en las que utilizar un fular porta bebes de kikuyu, hacer un recado con comodidad, dar un paseo por la playa, ir a comprar el pan… o simplemente dejarse llevar , disfrutar, oler y sentir a tu hijo muy cerca de ti…