La mala calidad del aire puede determinar la aparición de asma y de otros problemas respiratorios en los niños/as, más vulnerables a la contaminación. Así lo expuso el pediatra Manuel Praena, que coordina el grupo de vías respiratorias de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, durante una conferencia científica organizada por Caixa Forum en Madrid.

Praena reconoció que hasta ahora son pocos los profesionales que tienen en cuenta los factores ambientales en la salud infantil y que en el caso del asma “pueden llegar a determinar que aparezca o que sus síntomas se retarden”, explicó durante la charla, que compartió con el también pediatra estadounidense Aaron Bernstein, uno de los principales expertos sobre cambio climático y salud infantil.

Hasta ahora, la contaminación y otros factores medioambientales como el cambio climático no se habían tenido en cuenta como condicionantes de la salud infantil.

El aumento de casos de enfermedades respiratorias ha llevado a esta organización a “ligar la desprotección infantil al medio ambiente”, explicó Román. La Organización Mundial de la Salud calcula que cada año mueren en las ciudades 1,3 millones de personas por problemas respiratorios a causa de la contaminación del dióxido de carbono que exhalan los vehículos, las partículas en suspensión y el ozono. Si Barcelona redujera de 50 microgramos a 20 microgramos este tipo de partículas, “ahorraría 3.500 muertes al año, 1.800 ingresos en los hospitales por problemas respiratorios y registraría 31.000 casos menos de bronquitis”, apuntó Praena.

La dieta mediterránea, la exposición al sol y la lactancia materna son factores que ayudan a combatir el asma, indicó este médico, no sin puntualizar que “la salud mejora por los servicios sanitarios, pero sobre todo por el cambio de hábitos de vida y el cuidado de los efectos ambientales”, matizó. El médico estadounidense Aaron Bernstein, pediatra en el Children’s Hospital de Boston y uno de los principales expertos en cambio climático y salud infantil, apuntó que el aumento de temperatura al que estamos asistiendo influye en la proliferación de polen, que afecta a las personas alérgicas.

Artículo: www.lainformacion.com