Creatividad infantilLa curiosidad voraz es una de las formas que los más pequeños tienen de entender el extraño mundo que los rodea. La otra es su imaginación. La creatividad, tan intangible y frágil, es una habilidad con la que, según los científicos, todos nacemos. Conservarla es otro tema.

La creatividad está oficialmente en crisis, según Sir Ken Robinson, experto en educación, el origen del problema está en un sistema educativo caduco en el que tienen prioridad las materias como matemáticas, ciencias o lenguaje y se marginan las asignaturas artísticas. Robinson defiende fomentar el llamado “pensamiento divergente”, la capacidad de encontrar varias respuestas a una sola pregunta, o lo que es lo mismo, la creatividad.

El 98% de los niños/as tienen esa habilidad cuando están en la guardería, para luego perderla por el camino de la educación tradicional, los niños/as crecen en un sistema en el que saben que hay respuestas distintas pero no se les permite usarlas.

El modelo educativo tradicional asfixia la creatividad. La preponderancia de las habilidades académicas como la aritmética, la escritura, la memorización de conocimientos, los métodos de enseñanza centrados en el profesor, la presión por la respuesta correcta y la penalización de los errores exacerba el miedo de los niños/as a equivocarse.

Pero la escuela y sus deficiencias no son las únicas responsables de la crisis creativa. Hay quien apunta que la omnipresencia de la tecnología en la vida moderna no ayuda a alimentar la imaginación de los niños/as. Las pantallas se han convertido en la gran ventana por la que los niños/as se asoman al mundo, aunque los juegos de ordenador o las aplicaciones podrían considerarse experiencias más activas que sentarse a ver la televisión, se siguen limitando a lo que sucede entre el niño/a y un dispositivo, algo que no implica utilizar el resto del cuerpo, los sentidos.

Según un estudio estadounidense, hoy se juega un 25% menos que hace 30 años, hoy la agenda de un niño/a está plagada de clases, deberes y actividades extraescolares, lo que deja poco tiempo libre para el juego. Jugar es un proceso muy creativo que fomenta la imaginación, el pensamiento original, la resolución de problemas, el pensamiento crítico y la autorregulación. Mientras juegan, los niños/as también aprenden a aprender, a tomar la iniciativa o hacer preguntas para crear y resolver sus propios problemas. La neurociencia nos dice que a medida que los niños/as juegan, se activan las conexiones en el cerebro y se solidifican.

Creatividad es pintar un cuadro, escribir un poema, diseñar un software o realizar experimentos científicos en un laboratorio. También es creativo un niño/a de 2 años que se sube a un taburete para llegar a un paquete de galletas. Todo se reduce a una señal química que emite el cerebro y se requiere la colaboración de los 2 hemisferios: el derecho con su capacidad para inventar, crear y fantasear; y el izquierdo, capaz de resolver los problemas que tienen una solución fija (ej: una suma).

Pero desarrollarse profesionalmente no es la única ventaja de tener un cerebro creativo. Tal y como afirman los expertos, los niños/as que ejercitan su imaginación también gozarán de relaciones personales y afectivas, saludables cuando sean adultos. La creatividad es un componente importante de la inteligencia emocional, pues permite entender puntos de vista distintos a los propios, adoptar una perspectiva positiva ante los problemas, tolerar la frustración y resolver situaciones conflictivas.

Artículo:Revista XL Semanal Nº 1360