Cepillarse los dientesPara que el cepillado de los dientes cumpla eficazmente su cometido, es preciso que se convierta en una rutina cotidiana al levantarse, después de cada comida y, nuevamente, antes de acostarse.

Pero tan importante como respetar esta norma es proceder a una técnica adecuada: si el cepillado es incorrecto, no cumple su finalidad y, lo que es peor, puede resultar perjudicial,  y dañar los dientes e irritar las encías.

La misión del cepillado es eliminar la placa bacteriana. Aunque la placa bacteriana se forma de manera continua, su acción más nociva se desarrolla después de cada comida y antes de que pasen treinta minutos, que es lo que tardan las bacterias en producir sus secreciones ácidas.

Cepillado de la cara externa

Han de cepillarse todas y cada una de las piezas dentales, por su cara externa, desde la encía y con un movimiento vertical de barrido, tanto para los dientes inferiores como para los superiores.

Cepillado de la cara interna

El cepillado cuidadoso de la cara interna de los dientes reviste una gran importancia, puesto que no es fácil de llevar a cabo y, por consiguiente, generalmente se descuida.

La cara interna debe cepillarse desde el límite entre los dientes y la encía hacia el borde, con un movimiento de barrido que se logra mediante un giro de la muñeca, repitiendo la acción varias veces en cada sector y tanto en los dientes superiores como inferiores.

Cepillado de la cara masticadora

El cepillado de la cara superior de los premolares y molares, que sirve para triturar los alimentos, resulta poco menos que fundamental, ya que presenta numerosos surcos y pequeñas fisuras en donde se acumula la placa dental y es fácil que se inicie una caries.

Si bien todos los dientes pueden ser afectados por ese trastorno, la localización más habitual durante la infancia corresponde a molares y premolares. Por ello, es recomendable aplicar un esmero especial en su limpieza.

Artículo: eldiariodecantabria.om. Nº 44