A los 3 años su cerebro habrá alcanzado muchas de las capacidades mentales que le acompañarán el resto de su vida. Evidentemente, después seguirá aprendiendo (a una velocidad más lenta), pero el potencial estará prácticamente determinado.

Se pensaba que los bebés inteligentes nacían de padres inteligentes; hoy sabemos que no es así. El recién nacido llega al mundo con 100.000 millones de neuronas, con independencia de que sus progenitores hayan ganado el premio Nobel o no.

Ahora bien, estas neuronas apenas están conectadas entre sí y se van enlazando gracias a los descubrimientos que el pequeño/a hace cada día. Lo que determina que un niño/a sea más o menos inteligente no es el número de neuronas que tiene, sino cómo las utiliza su cerebro para almacenar y procesar la información.

“La atención que un bebé recibe de sus padres, la manera en que le enseñan a hacer asociaciones y el soporte emocional que le ofrecen son factores que juegan un papel fundamental en el desarrollo de su inteligencia”, explica el doctor William H. Staso, neuropsicólogo especialista en desarrollo infantil y autor de What stimulation your baby needs to become smart y Brain under construction, dos best-sellers en estimulación precoz.

“Uno de los descubrimientos más importantes del Proyecto Genoma Humano ha sido poder comprobar que los genes no son inmutables y que nuestro mapa genético evoluciona durante toda la vida debido al impacto que las experiencias juegan en nuestro sistema nervioso”, explica el Dr. Staso.

Es muy importante la estimulación temprana, que irá determinando su desarrollo cognitivo, social y emocional a medida que se haga mayor. Ser inteligente no consiste sólo en sacar buenas notas, sino en saber empatizar con los sentimientos ajenos y confiar en uno mismo.

Según el neuropsicólogo, “Empeñarnos en enseñar al niño/a a leer o a contar demasiado pronto es contraproducente. Los niños/as pequeños deben estar expuestos a otro tipo de estimulación más formativa, que consiste en ayudarles a entender lo que les rodea, de qué modo funcionan los objetos de uso cotidiano o las relaciones causa-efecto, sin necesidad de utilizar complicados sistemas educacionales”.

Artículo: www.crecerfeliz.es