Lactancia maternaUna lactancia natural ayuda al desarrollo del sistema inmunitario del bebé, proporciona un alimento más natural, y se relaciona con una menor incidencia de alergias y ciertos tipos de diabetes cuando los niños/as crecen. A esto se añade una nueva propiedad, que acaba de demostrar un equipo de investigación del Centro Médico de la Universidad de Dukemejoran la colonización del intestino por parte de bacterias beneficiosas, lo que se conoce como microbiota o flora bacteriana.

La microbiota es el conjunto de bacterias que todos tenemos en nuestro intestino viviendo de manera simbiótica. Es decir, todas aquellos microorganismos que han hecho de nuestro interior su hogar, y que nos proporcionan muchos beneficios. Por ejemplo, nos protegen de muchas infecciones, y resultan imprescindibles para absorber ciertos nutrientes esenciales para nuestro desarrollo.

Este estudio tenía como objetivo conocer cómo afectan las distintas alternativas para alimentar a un bebé en el desarrollo de su microbiota. No solo en la colonización, en la forma y el orden en que estas bacterias llegan al intestino. También en la manera que tienen de estructurarse, que tiene una gran importancia en cómo realizan su función.

Para comprobar esto, los investigadores seleccionaron tres tipos de leche. Por un lado, consiguieron que se les donase leche materna. Las fórmulas artificiales se fabrican tanto a partir de leche como a partir de soja, y los investigadores seleccionaron las tres marcas comerciales más vendidas en Estados Unidos de cada uno de los dos tipos. También utilizaron leche de vaca recién ordeñada y sin tratar, que les serviría para comprobar si cualquier leche tiene las mismas propiedades.

Por último, purificaron un tipo de proteína específica de la leche materna, el Factor de secreción de la Inmunoglobulina A (SIgA, por sus siglas en inglés). Esta molécula es la que promueve y establece la respuesta inmune en los bebés.

El siguiente paso consistió en cultivar las bacterias en laboratorio en cada uno de los productos. Se centraron en las bacterias principales, especialmente en una de las variedades de Escherichia colli, una de las primeras colonizadoras de los tractos digestivos. Este microorganismo crea las condiciones necesarias para que se asiente el resto de la microbiota.

Los resultados fueron muy claros. Las bacterias crecieron sin problemas en todos los cultivos, pero desde el inicio se vieron diferencias en las estructuras. La forma en la que crecían en la leche materna, en forma de biofilms o películas muy finas pero bien organizadas, resultaba la más adecuada para absorber los nutrientes. Este tipo de estructuras solo se daban en la leche materna. En el resto de los medios de cultivo, las bacterias crecían en forma de colonias desorganizadas.

A lo largo del experimento se vieron aún más diferencias. En la leche materna, los biofilms crecieron hasta un determinado tamaño óptimo, y después el crecimiento se estancó. De esta manera se asegura una absorción adecuada de los alimentos, suficiente para que crezcan los microorganismos pero que quede suficiente para el bebé. En el resto de medios, las bacterias crecieron hasta consumir todo el alimento.

Con estos datos, los investigadores han sacado dos conclusiones. Para el desarrollo de la microbiota del bebé, y por tanto para favorecer su crecimiento, la mejor opción es la leche materna. Por desgracia, una alimentación basada únicamente en la lactancia no siempre es posible. Gracias a los resultados de este estudio, se pueden mejorar las propiedades de las fórmulas artificiales.

Artículo: Yahoo Noticias