BebéLa revista de la asociación británica ‘Royal Society’, ha publicado un estudio, realizado por el Colegio Birbeck de Londres, en el que asegura que los niños de seis meses de edad recuerdan un objeto que han visto cuando ya no está dentro de su campo de visión…

El reconocimiento
Ésta es la primera evidencia de que los niños de esta edad pueden recordar y, por lo tanto, reconocer, a sus propios padres, cuidadores, abuelos y al resto de las personas que les rodean.

La función del reconocimiento se produce en el bebé desde su nacimiento y constituye la forma más simple de memoria. Los bebés perciben un objeto como algo que vieron en el pasado, lo cual no exige un gran esfuerzo de recuperación, y parecen empezar a olvidar la información de forma casi inmediata.

La memoria va ampliándose con los años, aunque los bebés de cualquier edad tienden a reconocer y a recordar más aquellos aspectos cotidianos que tienen un efecto en su vida.

Los encuentros con objetos aparentemente olvidados pueden conducir al restablecimiento de la memoria. En los bebés de dos y tres meses, los recuerdos pueden ser restablecidos a las dos semanas de haber sido olvidados. Los de seis meses pueden recordar fácilmente sólo después de una semana de haber olvidado, ya que son más rápidos en codificar y en extraer los recuerdos.

Análisis de la actividad cerebral
A esta conclusión ha llegado el estudio del colegio Birbeck de Londres. La revista «Cartas de Biología», perteneciente a la ‘Royal Society’, acaba de publicar los resultados de dicho estudio, que se ha efectuado en 21 bebés de seis meses. Para ello, se ha analizado su actividad cerebral y se ha comparado con la actividad cerebral de personas adultas.

A los bebés de esta edad se les proyectó un vídeo en el que un tren de juguete se introducía por un túnel. La sorpresa fue que, al contrario de lo que se pensaba, los niños seguían produciendo actividad eléctrica cuando el tren ya no se veía. Esa actividad eléctrica es similar a la que se produce en personas adultas. «Estos resultados sugieren que el procesamiento del objeto en los sistemas nerviosos de bebés y de adultos son bastantes similares”, aseguró uno de los responsables del estudio.


El doctor Jordy Kaufman, el responsable de la investigación, afirmó que uno de los momentos más fascinantes de la investigación fue en el que se descubrió que el cerebro de los bebés «no sólo procesa lo que tiene ante sí, sino también lo que ha visto antes».

La Permanencia del Objeto
Recordar es más complejo que reconocer, ya que tiene lugar en la ausencia del objeto o de la información a recordar, y, por tanto, implica una recuperación del recuerdo en la memoria a largo plazo.

En general, los recuerdos son menos detallados que las percepciones, pero a veces, una imagen memorizada es completa en cada detalle.

Anteriormente se creía que los bebés no eran capaces de recordar los objetos que escapaban a su vista (desapareciendo o tapándolos con un trapo o una manta), pero ahora queda demostrado que esto no es tal y como parecía.

Con este estudio se demuestra lo que se ha denominado Permanencia del Objeto, que se basa en ser conscientes de algo que sigue existiendo a pesar de que no lo veamos, es decir, la conciencia sobre la existencia de objetos o personas que no están a nuestra vista.

A partir de los seis meses
Es a los siete meses cuando los bebés empiezan ya a dar muestras de recordar su vida cotidiana.

En esto, la ayuda de los padres juega un papel muy relevante, así como la repetición diaria de una serie de actos, aunque existen otros factores que también contribuyen al desarrollo de la memoria en los niños más pequeños, como la guardería y la televisión.

Artículo: Mujer.terra.es