El miedo a separarse de los cuidadores es algo habitual, sano y adaptativo en niños/as menores de dos años y medio. Un bebé necesita a sus cuidadores (padres, abuelos, hermanos mayores, etc.) para su supervivencia física y desarrollo psicológico.

Este miedo a la separación surge hacia los 8 meses de edad y acaba alrededor de los 14 meses, cuando el niño/a empieza a entender que sus cuidadores son personas diferentes a él. En esta etapa ya tiene un estrecho lazo afectivo con ellos y todavía no comprende qué es el tiempo, así que no sabe que un cuidador puede alejarse y volver al cabo de un rato. El miedo a separarse es una fase frecuente en esta etapa de la infancia. Si el desarrollo físico y psicológico del niño/a es el deseable, perderá este miedo poco a poco y su ansiedad se concentrará en otras situaciones, como las personas desconocidas, los animales o la oscuridad.

Los síntomas propios de la ansiedad (agitación, palpitaciones, llantos) pueden acompañarse de depresión o tristeza. Otros síntomas físicos muy frecuentes son los temblores, los dolores de cabeza o de estómago y los vómitos. Por este motivo, se resisten a separarse, necesitan dormir siempre con sus padres o a menudo tienen pesadillas en las que se separan de ellos o a estos les pasa algo malo.

Este trastorno es más habitual en las niñas y se desarrolla hacia los nueve años, aunque no es raro en la adolescencia.

Este trastorno provoca graves problemas en distintos ámbitos de la vida del pequeño, como en el colegio o en sus relaciones con otros niños o adultos. La ansiedad por separación es una de las principales causas de absentismo escolar.

Los expertos coinciden en la importancia de detectar de manera precoz este trastorno para evitar problemas en el desarrollo psicológico del niño/a, ya que pueden desembocar en depresión o fobias. Si éste no se trata a tiempo, aumentan las probabilidades de sufrir otros problemas en la vida adulta, como un trastorno de pánico o agorafobia (temor obsesivo a los espacios abiertos).

Algunos consejos útiles a la hora de separarse de los pequeños:

.- Es preferible separarse de los más pequeños cuando hayan comido y estén relajados. Es más fácil que se despierte el miedo a la separación si están cansados o con hambre.

.- Hay que explicarles que el cuidador se va, pero volverá, y hacerlo con su lenguaje.

.- Es aconsejable practicar con separaciones cortas, decirles que mamá o papá se va a otra habitación y que vuelve cuando acabe de ver los dibujos. En general, el niño/a llamará a su madre/padre de vez en cuando para asegurarse de que está en casa y estos deben responder para tranquilizarle.

.- Antes de separarse del niño/a, el cuidador debe mantenerse tranquilo. Los menores son muy sensibles a los estados de ánimo de las personas con quienes tienen fuertes lazos efectivos. Si el cuidador está ansioso, es fácil que se lo transmita.

.- Está desaconsejado por completo separarse del niño/a con engaños, como decirle «enseguida vuelvo», para tranquilizarle, cuando en realidad no será así.

Artículo: Eroski Consumer

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