Lactancia y felicidadSegún un estudio australiano la lactancia prolongada más allá de seis meses protege a los seres humanos contra las enfermedades mentales.

El estudio, publicado en The Journal of Pediatrics por el equipo de Wendy H. Oddy, del Instituto de Investigación en Salud Infantil Telethon, en West Perth, se realizó evaluando la salud mental de 2366 participantes a los 2, 5, 8, 10 y 14 años de edad.

Con cada evaluación, se dieron cuenta que los niños/as alimentados con lactancia materna por menos tiempo se comportaban peor.

Las diferencias se observaron en la conducta que se internaliza, que es aquella en la que se interioriza la negatividad, como la depresión, y en la conducta que se exterioriza, como la agresión. La conducta mejoraba por cada mes adicional de lactancia prolongada.

La lactancia por seis meses o más se mantuvo asociada positivamente con la salud mental y el bienestar de los niños/as y los adolescentes tras controlar la influencia de los factores sociales, económicos y psicológicos, además de las experiencias en los primeros años de vida.

Los investigadores piensan que la lactancia materna ayudaría a los bebés a controlar los niveles de estrés y reforzaría el vínculo de apego madre-hijo/a, dos hechos beneficiosos a largo plazo.

Las hormonas y neurotransmisores implicados en la lactancia son aquellas que contrarrestan los efectos del estrés. La oxitocina, responsable de la subida de la leche, se contrarresta con adrenalina. En su papel de neutrotransmisor, en el cerebro, modula las conductas maternales. En experimentos realizados en modelos animales se ha descubierto que si inyectas oxitocina en el cerebro de animales vírgenes, machos o hembras, todos empiezan a comportarse como madres: cuidan a las crías, hacen los nidos…

La lactancia materna además produce endorfinas, y las endorfinas, opiáceos naturales, son las “hormonas del placer”, contrarrestan el estrés y generan una especie de dependencia. Así se refuerza también el vínculo: el bebé necesita a mamá, que le da teta no sólo para calmarle, sino también para consolarle y mamá necesita al bebé, no sólo para que le vacíe el pecho, sino porque estar con él le produce placer.

El equipo concluyó que “las intervenciones orientadas a aumentar la duración de la lactancia beneficiarían la salud mental y adolescente a largo plazo”.

Artíoculo: Semanas.es