Bebé durmiendoExisten una serie de procedimientos que se realizan en el momento de nacer el bebé, o en sus primeras horas de vida. Seguro que habéis oído hablar del test de Apgar, o las pruebas del talón, entre otros.

El test de Apgar
Nada más nacer el bebé, el pediatra o la enfermera comprueban de una forma rápida su estado de salud. Para ello, valoran su frecuencia cardiaca, la respiración, el tono muscular, la respuesta a estímulos y el color de la piel.

Todos estos controles forman parte del llamado test de Apgar, un examen físico del bebé que muestra su vitalidad y la necesidad o no de realizar una serie de maniobras de reanimación, y que debe su nombre a la doctora americana Virginia Apgar.

Cada uno de los cinco parámetros que se evalúa, se puntúa de 0 a 2 puntos, de modo que la puntuación global del test va de 0 a 10. A mayor puntuación, mejor estado de salud del bebé. Una puntuación de Apgar de 7 ó más indica un bebé en buenas condiciones; entre 4 y 6 puede indicar que sean necesarias algunas maniobras para ayudarlo a respirar; y una puntuación de 3 ó menos indica la necesidad de maniobras de reanimación o resucitación.

El test se aplica en el primer minuto de vida, a los 5 y a los 10 minutos. Una puntuación inicialmente baja no indica que existan riesgos a largo plazo para el bebé, mientras que las maniobras de reanimación sean eficaces y la puntuación se normalice a los 5 ó 10 minutos.

¿Cuánto pesa?

Después de esta primera evaluación y estabilización del bebé, habitualmente se procede a pesarlo, medirlo y mirar la medida del perímetro de su cabecita. Lo habitual es que un recién nacido a término (no prematuro) pese entre 2500 y 4500 gramos.

Recordad que en los tres primeros días el niño/a pierde un 5 ó 10% de su peso, volviendo a ganar después, de modo que suele recuperar el peso del nacimiento entre el séptimo y el décimo día de vida. El recién nacido normalmente mide entre 48 y 52 cm, y el perímetro de su cráneo es de unos 35 cm.

Examen físico más detallado
El primer examen médico detallado del bebé tiene lugar durante sus primeras 24 horas de vida, generalmente entre las 6 y 12 horas. El pediatra realiza una completa exploración física, que incluye, entre otras pruebas, la auscultación del corazón y los pulmones, la exploración del abdomen, las caderas y los genitales. En este momento, el pediatra puede daros información sobre el estado del bebé, así como resolver vuestras dudas acerca de sus cuidados o las peculiaridades de su aspecto físico.

En estos primeros minutos de vida del bebé, se le colocan unas gotas oculares para prevenir la conjuntivitis por los gérmenes presentes en el canal del parto. También se le pone una inyección intramuscular de vitamina K, ya que el bebé recién nacido suele ser deficitario en esta vitamina, que es necesaria para la correcta coagulación de la sangre.

Asimismo, se aprovecha para comprobar la permeabilidad de las fosas nasales y la eliminación de meconio. Una vez realizados estos procedimientos y habiendo abrigado al bebé para evitar que se enfríe, es el momento del primer contacto con sus padres. Es muy recomendable ponerlo al pecho materno para que comience la succión, que entre en contacto con la piel de su mamá y que pueda escuchar las voces de sus padres, de las personas que le han acompañado durante el embarazo.

El primer examen físico del bebé incluye la exploración de las caderas por medio de la “maniobra de Ortolani”, que sirve para detectar precozmente la luxación congénita de caderas. Para confirmarla, el pediatra indicará la realización de una ecografía o radiografía de las caderas. Hasta su realización y valoración por un pediatra o traumatólogo infantil, puede ser recomendable el uso de doble pañal para favorecer la postura de caderas abiertas.

La prueba del talón
En todos los recién nacidos, pasadas las 48 horas de vida, se realiza un análisis de sangre a partir de una gota que se obtiene por una pequeña punción del talón. Analizando esta gota de sangre, se pueden detectar una serie de enfermedades metabólicas que, si son tratadas desde los primeros días de vida, no dejan secuelas o evolucionan de manera más favorable. El tipo de enfermedades que se estudia varía algo de una región a otra, según su frecuencia en la población. Las enfermedades que se estudian más habitualmente son el hipotiroidismo, la fenilcetonuria y la fibrosis quística del páncreas.

Artículo: mujer.terra.es