El médico debe explicar a su paciente los pros y los contras de cualquier intervención para que pueda decidir libremente si desea que se le practique o no.

En nuestro país no se necesita autorización de nadie más que del propio paciente, siempre que éste sea mayor de edad y no esté incapacitado legalmente.

La autorización se hace por escrito. Si te arrepientes después de hacerla, podrías someterte a una intervención de recanalización de las trompas o a una fecundación in vitro, para la que las trompas no son necesarias.

Dra. Carmen Guillén. Médico especialista en Ginecología y Obstetricia en el Hospital 12 de octubre (Madrid)