Los problemas de infertilidad o subfertilidad (imposibilidad o dificultad para lograr de forma natural un embarazo a término) afectan a entre un 12 y un 18% de las parejas en edad reproductiva y cada año unas 1.200 parejas por cada millón de habitantes buscan ayuda para ser padres.

Los cambios socioculturales y en el estilo de vida hacen que la mujer retrase la edad de la maternidad y que muchos factores ambientales repercutan en la capacidad reproductiva tanto del hombre como de la mujer.

Las consultas de ginecología ofrecen un estudio a las parejas que buscan un embarazo y no lo logran al cabo de un año de relaciones sexuales habituales (seis meses en el caso de que la mujer sea mayor de 35 años, edad a partir de la cual la actividad ovárica se reduce). Dicho estudio dura unos tres meses e incluye un análisis del nivel hormonal de la mujer tanto antes como después de la ovulación para valorar la función del ovario, así como varias ecografías y un diagnóstico radiológico de las trompas de Falopio. Mientras en el hombre, es necesario realizar dos seminogramas que permitan conocer el número y el grado de movilidad de los espermatozoides, unos parámetros fundamentales para un buen diagnóstico de infertilidad, debido a la gran cantidad de gametos masculinos que es necesaria para lacanzar las trompas y culminar la fecundación del óvulo de forma natural.

Las alteraciones en el seminograma constituyen el 42% de las causas de infertilidad en una pareja, el resto se debe a patología de la función ovárica y problemas de las trompas, que dificultan la fecundación, o del útero, que impiden la implantación del embrión. Además de un pequeño porcentaje de causas desconocidas o que no llegan a determinarse.

Pero es tal vez el retraso en la edad de búsqueda de la gestación el factor que más contribuye a explicar el incremento de la demanda en las unidades de reproducción asistida. La función ovárica comienza a declinar a partir de los 35 años; a los 38, las posibilidades de lograr una gestación por medios naturales son del 5% y un 50% de las mujeres de esa edad son definitivamente estériles por la vía natural; por encima de los 40, un 40% de las mujeres que consiguen quedarse embarazadas por sí mismas sufren abortos de repetición. Además cuanta más avanzada es la edad de la mujer, menor tasa de éxito tienen los tratamientos de fertilidad.

Inseminación artificial y fecundación in vitro

Una vez realizado el diagnóstico, la Unidad de Reproducción Asistida pone a disposición de las parejas el tratamiento más adecuado a cada caso, aunque “ninguno ofrece el 100% de garantías.

Además del tratamiento médico para potenciar la ovulación o de las intervenciones quirúrgicas destinadas a solventar malformaciones uterinas y endometriosis, las terapias de fertilidad más utilizadas son la inseminación artificial y la fecundación in vitro.

La inseminación consiste en introducir en el útero un concentrado de semen, previamente capacitado en el laboratorio y coincidiendo con la ovulación, para facilitar el acceso de los espermatozoides a la trompa, y esperar 15 días para ver si se ha producido la fecundación. Este procedimiento se intenta en un máximo de 4 ciclos, período en que se logra el mayor porcentaje de éxitos, entre un 16 y 18% cuando se trata de semen de la propia pareja y más lato con sémen de donante.

La tasa de éxito es mayor con la fecundación in vitro (FIV), un 29,6% de media, según los datos comunicados por las unidades de reproducción asistida de los hospitales públicos a la Sociedad Española de Fertilidad en 2008. En este caso la fecundación se lleva a cabo fuera de la trompa, bien colocando un óvulo útil en un concentrado de espermatozoides y valorando el número de preembiones al cabo de unas horas, o bien por medio de microinyección citoplasmática del espermatozoide, es decir, inyectando el gameto masculino directamente en el óvulo con ayuda de un microscopio especial.

A continuación se procede a la transferencia de los prembriones al útero 48-72 horas depsués de la fecundación, un proceso sencillo que no requiere anestesia.

Las terapias con óvulos (si hay fracaso ovárico) o semen de sonante completan el abanico de posibilidades frente a la infertilidad.

Entre las limitaciones de tratamiento están las que imponen la lista de espera y la edad de la mujer (no se realiza FIV por encima de los 40).

Artículo: eldiariodecantabria.com. Nº 26

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