MoratónOriginados en la mayoría de los casos por un golpe, en ocasiones alertan de problemas graves relacionados con la coagulación de la sangre.

La transformación que sufre la piel hasta teñirse en una zona concreta de un color oscuro, negruzco e, incluso, azulado es la consecuencia directa de sufrir un fuerte golpe, aunque ésta no es la única explicación. Estos pequeños hematomas, conocidos como moratones o cardenales, pueden ser dolorosos y en ocasiones aparecen de forma espontánea. Es entonces cuando precisan de una mayor atención médica para eliminar la hinchazón y, de manera especial, descartar posibles patologías.

Los niños son los más afectados por estas contusiones, aunque en los menores la aparición de cardenales se vincula con caídas, golpes y accidentes. No obstante, las plaquetas bajas también pueden hacer que en niños y niñas surjan moratones con gran facilidad, además de ser un indicio de enfermedades como la púrpura trombocitopénica aguda (que afecta a niños de corta edad y puede manifestarse tras una infección vírica) o patologías más graves como la leucemia.

Conviene recalcar que los moratones, en general, no son manifestaciones de una enfermedad grave y mejoran por sí solos. Sin embargo, pueden ser molestos, por eso se recomienda aplicar sobre la zona afectada una bolsa rellena de hielo durante las primeras 24 horas (se puede usar también un paño o toalla fríos) para disminuir la hinchazón y el malestar que causan.

Otra opción para combatirlos es el uso de cremas y geles antiinflamatorios. También se suelen utilizar preparados homeopáticos de plantas como el árnica montana, que aceleran la sanación de los moratones y alivian el dolor e hinchazón que originan. Durante la aplicación de estos productos hay que evitar ejercer presión sobre la zona teñida de azul o negro porque, de lo contrario, el dolor aumentará. Si los moratones se localizan en una pierna o en un brazo conviene elevar el miembro amoratado para que se reduzca la hinchazón.

Si los moratones no desaparecen en unos pocos días o si se aparecen sin motivo será necesario acudir al médico para descartar un problema de salud más serio.

Artículo: Consumer Eroski. Nº 136