Obesidad infantilLa vida sedentaria ni es saludable ni es divertida. Deberíamos intentar que nuestros hijos/as dediquen parte de su tiempo libre a realizar actividades que impliquen movimiento. Si lo hacen desde pequeños lo verán como una cosa natural y así, cuando sean mayores, les resultará más fácil practicar ejercicio físico de forma habitual.

Se trata de encontrar momentos para todo. Para empezar, pueden hacer algún tipo de ejercicio como actividad extra-escolar: judo, danza, natación, tenis etc. La única condición es que les guste y se lo pasen bien. También pueden iniciarse con actividades de fin de semana; éstas tienen la ventaja de que se pueden practicar en familia: excursiones, bicicleta, esquí, patines… Todo vale mientras se adapte a la edad del niño/a y se mantenga la constancia.

El deporte en general es bueno para todos, pero especialmente para los pequeños de la casa: no sólo mejora la coordinación de movimientos, la resistencia y la fortaleza, sino que además, previene la obesidad. La práctica continuada de ejercicio también favorece un aumento de la autoestima en el niño/a.

Practicar deporte ayuda a los peques a sentirse más seguros de sí mismos al tiempo que mejoran su respuesta a la frustración y aumentan su capacidad de luchar para alcanzar metas deseadas.

En muchos casos, la actividad que los niños/as eligen se convierte en una afición que llegará a ocuparles gran parte de su tiempo libre. Este tipo de aficiones suponen un aspecto importantísimo cuando llegue la adolescencia, pues contribuyen a prevenir conductas poco recomendables.

Artículo: Aquilea