OtitisLa otitis serosa, o lo que es lo mismo, la presencia de líquido detrás de la membrana timpánica, sin signos ni síntomas de infección aguda, como pueden ser la fiebre, la otalgia o la irritabilidad, pero que hace de barrera para la conducción del sonido. La mayor parte se desarrolla relativamente de forma asintomática y casi el 30% se descubre de manera accidental, durante un examen al niño/a sano.

Habitualmente son los padres los que detectan que sus hijos/as han perdido audición observando que suben el volumen de la música o de la televisión. En otros casos porque comprueban que no avanzan en la adquisición del lenguaje.

Cuanto más pequeño sea el niño/a, la persistencia de líquido en el oído será más prolongada en el tiempo, de ahí la facilidad para repetir los episodios.

La alimentación del bebé con leche materna o con leche artificial influye en la aparición de otitis serosa. Se han dado ya muchas razones a favor de la lactancia materna, desde el ya conocido aporte de factores inmunológicos y no inmunológicos, como el que atribuye a la leche materna una capacidad antiadherente de los neumococos, que, por tanto, evita la adhesión de estos microorganismos a la mucosa respiratoria.

En lo que respecta a la alimentación con biberón, los estudios mencionan la alergia a la leche de vaca, que puede alterar la mucosa de la trompa de Eustaquio y del oído medio, además la postura al mamar es más vertical que al alimentarse con biberón, que es mas horizontal.

Diagnosticar correctamente la otitis serosa es fundamental para establecer el tratamiento correcto. Es clave diferenciarla de la otitis media aguda, ya que sus tratamientos son diferentes. En condiciones ideales, la detección de esta dolencia requiera la valoración del aspecto del tímpano, la función del oído medio y de la trompa de Eustaquio.

Los objetivos principales del tratamiento son eliminar el líquido presente en el oído, restaurar la audición normal y prevenir, en lo posible, futuros episodios. Aunque la otitis serosa no se caracteriza por infección purulenta, es frecuente el uso de antibióticos.

La cirugía también es una opción válida en determinados pacientes. Las opciones quirúrgicas para la resolución del problema incluyen operar las vegetaciones, independientemente de su tamaño y del grado de obstrucción de la nasofaringe, y la miringotomía, es decir, la colocación de tubos de ventilación en la membrana timpánica para drenar el conducto.

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