Cabeza de niño sonriendoAunque en muchos casos los piojos aparecen sin que haya ninguna razón para dar la voz de alarma, uno de los primeros síntomas y el más frecuente es el picor en el cuero cabelludo, principalmente detrás de los oídos, cerca de la nuca y en la coronilla, zonas en las que suelen situarse.

El pelo húmedo y buena luz son dos condiciones inprescindibles para poder encontrarlos. Una vez desenredado el pelo, se divide el cuero cabelludo en secciones, para así no olvidar ninguna, y se pasa un peine lendrera. Para poder ver los piojos se ha de peinar sobre sanitarios blancos o colocando una toalla o una pieza de ropa blanca. Con la lendrera al trasluz se observan las liendres o los piojos. Una vez terminado se ha de limpiar el peine con agua caliente a chorro, alcohol o una toalla de papel.

El tratamiento incluye pediculicidas y eliminación mecánica de piojos y liendres. El uso de pediculicidas no está exento de toxicidad y además puede generar resistencias. Por ello, no se debe iniciar el tratamiento hasta que se detecten piojos vivos o huevos fecundados, no solo liendres.

Tras aplicar el producto que eliminará los piojos vivos, las ninfas y las liendres llega la hora de peinar el pelo con lendrera en días alternos o incluso cada día hasta que ya no se observen huevos o liendres. Pasados 7-14 días es recomendable repetir el tratamiento para eliminar posibles liendres fecundadas.

No se recomienda utilizar ningún producto en niños/as menores de 2 años.

De cara al buen tiempo, también es importante saber que los piojos no se contagian en el agua de las piscinas. En el agua, los pijos dejan de ser contagiosos y a las 24 horas mueren. Pero sí hay que tener en cuenta que el contagio se puede producir por compartir los gorros y las toallas.

Artículo: El periódico de la farmacia. Nº 96