¿Estos productos tienen de verdad tantos efectos saludables como anuncian los fabricantes?:

Flora intestinal

Nuestro intestino está superpoblado, ya que lo habitan cientos de miles de bacterias cuya función es facilitar la fermentación y la digestión de los alimentos y estimular el sistema inmunitario.

Los intestinos están constituidos por una cantidad sorprendente de pliegues y recovecos.

Las bacterias del intestino, muy bien “amarradas”, impiden que nuevos seres puedan establecerse. Por lo tanto, las bacterias buenas y malas que ingerimos a través de los alimentos tienen pocas posibilidades de “tomar posesión” para reproducirse. Ni siquiera con antibióticos es posible deshacerse de la llamada flora intestinal; tan solo podemos perturbar su equilibro, el cual recobrará de manera natural al cabo de un par de meses. Entonces, ¿de qué sirve consumir probióticos si las bacterias ya presentes no dejan espacio para las demás?.

Los probióticos son bacterias que viven de manera natural y agregada en algunos alimentos, por ejemplo en el yogur, el queso o la leche fermentada. Pero para ser considerados probióticos, es necesario que estos microorganismos hayan probado ser beneficiosos para la salud y que sobrevivan en el intestino durante un periodo lo suficientemente largo para poder actuar. Si no se establecen de forma prolongada, los beneficios de los probióticos son momentáneos. Esto explica que haya que comer productos con estas bacterias de manera regular, ya que los efectos saludables desaparecen en cuanto dejamos de consumirlos.

Los primeros probióticos son las bacterias de los yogures. Se las considera así porque ayudan a digerir la lactosa. Las bacterias “nuevas” como el Lactobacillus Casei y otras bifidobacterias tienen que probar que son beneficiosas antes de poder calificarlas oficialmente de probióticas.

El amigo de los bebés

Entre los efectos comprobados de los probióticos, están los que se consideran beneficiosos para los bebés. Muchos estudios han demostrado que agregar algunos probióticos en la leche de los lactantes permite disminuir el riesgo de diarreas. Además, estas bacterias parecen mejorar la reacción inmunitaria. Esto permite responder mejor a las vacunas, por ejemplo contra la poliomielitis. Los probióticos también tienen efectos indirectos. Si la madre consume alimentos que contienen cierto tipo de lactobacilos durante el embarazo, puede transmitírselos al bebé durante los primeros meses, lo que disminuye el riesgo de eczema en el recién nacido.

Otro de los beneficios de los probióticos recae sobre el sistema inmunitario, tanto en el de los bebés como en el de los adultos.

No debemos olvidar que, aunque los probióticos sean beneficiosos desde el punto de vista nutricional, la clave de una buena salud no está únicamente en el consumo de leche fermentada. De nada sirven los probióticos si comemos desequilibradamente.

Artículo: Yahoo tendencias

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