El Psiquiatra Thomas Verny escribió el libro “La vida secreta del niño antes de nacer” (Ed. Urano), una obra que viaja por los misterios del desarrollo intrauterino.

Basándose en distintas investigaciones, el profesor universitario Verny llega a la conclusión de que el niño/a no nacido es un ser consciente, que siente y recuerda. El autor expone cómo se ha demostrado que en la quinta semana de gestación, el feto desarrolla un repertorio complejo de actos reflejos; en la octava, mueve la cabeza, los brazos y el tronco y ha labrado un primitivo lenguaje corporal; al cuarto mes, es capaz de fruncir el ceño, bizquear y hacer muecas; de cuatro a ocho semanas después es tan sensible al tacto como un infante de un año; a partir de la semana 16 es muy sensible a la luz; y algunos científicos sostienen que el niño puede recordar desde el sexto mes, aunque otras corrientes sitúan esta capacidad en el octavo.

Respecto al sentido del oído estudios recientes aseguran que el niño/a intrauterino oye en todo momento desde la semana 24. En opinión del doctor Mario Alonso, profesor de la Escuela de Sofrología Española (disciplina médica que, entre otras cosas, prepara a la mujer para la maternidad), este sentido es el que más podría desarrollar el feto ya que el pequeño se encuentra sumergido en el líquido amniótico: una sustancia acuosa que en este caso actúa como cámara de resonancia aumentando la intensidad de los sonidos. De entre éstos el latido cardiaco de la madre juega un papel crucial. Parece ser que el recuerdo inconsciente de ese bombeo repetitivo es “la causa por la cual el neonato se calma si alguien lo sostiene contra su pecho o se adormece con el tic-tac de un reloj”, asegura Verny.

Según el doctor Alonso hay pruebas de que una adecuada estimulación del feto durante la gestación incide en el desarrollo de su sistema nervioso. “Alrededor del séptimo mes de embarazo el niño/a tiene más neuronas que un ser adulto, así cuanto más se le incentive, habrá mayor posibilidad de contactar esas neuronas y evitar que se pierdan”. No obstante, para que este estímulo sea adecuado debe hacerse desde la normalidad. La hiperestimulación también es negativa.

Un estudio realizado por el Hospital Brigham y la Escuela de Medicina de Harvard en Boston (Estados Unidos), cuyos resultados se han dado a conocer el presente año, va más allá. Sugiere que el estrés durante en el embarazo participa en la respuesta del sistema inmune de los bebés propiciando la aparición de asma y alergias a medida que éstos crecen.

Vivir el embarazo de forma alegre pese a las posibles complicaciones inherentes a los nueve meses y transmitir cariño a ese individuo al que todavía no hemos visto el rostro, pero al que sin querer ya ponemos cara, es el mejor estímulo que puede recibir el pequeño antes de nacer.

Cuando ya está aquí

Antes de que nazca su hijo/a los padres están inmersos en un mar de dudas. No sólo se preguntan cómo será físicamente, si no si sabrán educarlo. Para la pedagoga Pelancha Gómez la respuesta a esta cuestión es sencilla: basta con usar el sentido común. Sin embargo, el profesor Thomas Verny apunta un dato más, que los responsables del infante sean tal y como son. “Es más fácil ser buenos padres si estáis satisfechos y seguros de vosotros mismos“, señala.

El primer año de vida es crucial en el desarrollo de los neonatos y unas pautas para ayudarles en su nueva aventura pueden ser útiles para los educadores más desorientados. En este periodo la evolución de los sentidos es crucial. “Los niños/as tienen que percibir todo lo que tienen alrededor a través de la vista, del tacto, del oído… y es así como van conociendo el medio”, explica Gómez.

Los juegos constituyen la mejor alternativa de aprendizaje. “Para potenciar la vista, por ejemplo, dado que este sentido no está plenamente desarrollado al nacer, son recomendables los juegos que tengan colores contrastados“, explica Sonia Pérez, responsable de contenidos pedagógicos de Imaginarium.

El oído, al igual que los ojos, tiene un emocionante camino hasta completar su estructura. Los juegos musicales, contar un cuento o hablarle mucho estimulan la audición permitiendo que el bebé identifique la voz de su madre, incrementan la capacidad de percibir estructuras rítmicas, despiertan la capacidad lógico-matemática, fomentan la atención y concentración y son buenos para controlar los movimientos corporales.

Todas las texturas serán una experiencia novedosa para él, por lo que el tacto se puede potenciar dándole a probar telas y artículos variados para tocar.

En los primeros meses de vida la boca es un elemento sensorial del bebé. “Podemos definirlo como su ‘tercer ojo”. Por ello en los primeros meses se llevan a esta parte de su cuerpo todo lo que cae en sus manos. Necesitan experimentar.

El olfato es el sentido más desarrollado al nacer, de modo que el olor de mamá es el primero que se identificará.

Artículo: Estar bien. Nº 124

—————————————————————————————————————————-

chintin.com es mucho mas que un blog, registrate en nuestra páginas web y disfruta de secciones como el directorio de empresas, donde podrás conocer y valorar tiendas, empresas y profesionales relacionados con el mundo infantil, la agenda donde descubrirás cuales son los eventos interesantes para disfrutar con tus hijos y mucho mas…

También podéis seguirnos en TwitterFacebook.

Bienvenidos a www.chintin.com