frutaLa falta de apetito es frecuente en los niños/as, aunque también hay pequeños que, por diferentes factores, pueden tender a comer mucho. Hay momentos en que esto es normal, pero lo peligroso es que se descontrole, suceda fuera de horas y repercuta en su peso, pudiendo sufrir problemas de obesidad.

La clave siempre está en que lo que coma nuestro hijo/a sea saludable y en compensar las cantidades ingeridas con el ejercicio realizado.

El organismo de los niños/as en ocasiones requiere mayor cantidad de energía y, por tanto, de calorías. Si el peque aumenta su actividad física, por ejemplo, cuando aprende a andar o a correr, seguro que tenderá a comer más; igualmente sucede si a un niño/a un poco más mayor le apuntamos a hacer deporte.

Pero cuando está creciendo, también demandará más alimentos. Estos “picos” de crecimiento suelen coincidir con períodos de aumento del apetito y, por consiguiente, con una mayor ingesta de comida.

Son simplemente etapas puntuales que hay que controlar, pero que necesariamente no tienen por qué conllevar problemas para la salud de nuestros hijos/as.

Sin embargo, existen también casos esporádicos en los que el aumento de apetito nos puede dar pistas en lo relativo a alguna carencia en nuestros hijos/as, que el cuerpo intentará solucionar aumentando la sensación de apetito en los pequeños. Incluso podría tratarse de enfermedades tipo diabetes o estrés. Por eso, es importante que, si existe un cambo drástico en la conducta alimentaria de nuestro hijo/a, su pediatra lo valore.

Si los niños/as siguen una dieta saludable y completa, pero aún así siguen presentando mucho apetito, puede dar buenos resultados ofrecerles alimentos saciantes con bajo aporte calórico, pero con una buena concentración de nutrientes, por ejemplo, la fruta, que tiene un alto contenido en agua y fibra. Por ejemplo, les podemos dar la fruta antes del bocadillo de la merienda o incluso antes de la comida, si fuese necesario. Los yogures también pueden calmar su apetito sin aportar muchas calorías y están cargados de nutrientes.

Artículo: Revista Mi Pediatraa