Entre fantasía e itinerancia

La colección primavera-verano 2012 de Bellerose tiene el sabor de los trayectos y las estancias. De los viajes. De los espectáculos. De las grandes explanadas. Una carpa itinerante, locuras, insinuaciones de lo espectacular. Las tierras áridas de Arizona, el Bagdad Café, un universo marginal y rock ‘n’ roll. Dos fuentes de inspiración de otra época y llenos de alegría.

A rayas, a cuadros, de lunares, de pata de gallo… Todas las combinaciones entran en escena, implosionan y son acentuadas en su equilibrio por detalles desbocados. Lentejuelas, trenzas, galones, estrellas centelleantes, medias de rejilla lúrex dan un aspecto de artista consagrada, de acrobata inspirada.

Los colores se consolidan entre el azul Picasso, rojo amapola, amarillo fluorescente, fucsia y verde cactus. La niña pequeña también encadena las audacias: leggins a rayas, short boxer de satén, blusa de grandes lunares, blusón abotonado a la espalda, cazadora teddy en satén de algodón o incluso un tutú combinado con un blusón y un impermeable amarillo. Una libertad embriagadora, una silueta que gira sobre sí misma.

El niño juega a los domadores de tendencias con su camisa slim fit estampada de leopardo en blanco y negro, chaqueta de camuflaje, su pantalón de oficial, su bermudas de grandes lunares y el color fluorescente con el que juega a nivel de los detalles y los acabados.

Entre el sólido anclaje y la creatividad acrobática, Bellerose graba una nueva colección a la altura de su nombre.