EmbarazoEs una bacteria que a veces aparece en el aparato digestivo, la vejiga urinaria y la zona genital de los adultos, y que la madre puede transmitir al feto durante el parto. En el recién nacido puede provocar graves infecciones como sepsis, neumonía o meningitis, si bien la incidencia de infecciones por estreptococos en la actualidad es baja (afecta a entre 0,5 y 1 casos cada 1000 nacimientos).

¿Cómo se contrae?

Si la vagina o el recto de la madre están colonizados por esta bacteria y no se detecta a tiempo, el recién nacido puede infectarse durante el parto, aunque no todos los neonatos que están en contacto con ella desarrollan la enfermedad. Tienen más riesgo los bebés prematuros (de menos de 37 semanas) y los niños/as que han permanecido en el útero al menos 18 horas después de la ruptura de la bolsa amniótica.

¿Se puede evitar?

El ginecólogo practica a todas las embarazadas un cultivo de las secreciones vaginales y de la zona perianal (alrededor del ano) entre las semanas 35 y 37 para comprobar que no existe infección por estreptococo ni por hongos.

Si este cultivo da positivo, el mismo día del parto se inicia un tratamiento con antibióticos para evitar que el bebé se infecte.

Cuando hay una rotura prematura de la bolsa amniótica y el parto no se inicia de manera espontánea, la administración de antibiótico gota a gota comienza antes de provocarlo.

En el caso de que el bebé ya haya sido infectado o la infección se desarrolle durante el postparto, el tratamiento antibiótico se instaura inmediatamente. Si se trata a tiempo, el pequeño se cura completamente.