superdotadosSolo un 2,2% de los jóvenes españoles son superdotados. Pero se enfrentan en su día a día a multitud de problemas como, por ejemplo, depresiones, ansiedades y retrasos académicos que, a su vez, derivan en cambios en la personalidad, en sus conductas sociales y en la aparición de determinadas adiciones como la drogadicción.

En concreto, existe la posibilidad de que estas personas superdotadas pierdan el control sobre determinadas situaciones adversas que, por lo general, desencadenan en una patología mental o en la aparición de conductas de tipo impulsivo, agresivas y de riesgo.

Así lo señala un estudio realizado a 60 jóvenes superdotados de entre 10 y 18 años por la Asociación Talents de Sant Feliu de Guixols (Girona). Su fundador, Sergio Montilla, asegura que “el día a día de los jóvenes superdotados consiste en un sufrimiento interno porque se ven relegados por la sociedad a una posición secundaria. Además, ellos mismos notan que comienzan a tener problemas de origen psicosomático que suelen acabar en enfermedades de tipo psicofisiolóficas”.

Según la Asociación Castellonense de Apoyo al Superdotado y Talentoso, la detección tardía, la inadecuada escolarización o un “no saber entenderles” impide, en cualquier caso, el total desarrollo de sus capacidades y la plena integración en el mundo que les rodea, así como el logro de una óptima realización y satisfacción personales.

La responsabilidad mayor está en los centros de educación. Ante la sospecha, el colegio o instituto debe contactar con el equipo de zona, conformado por psicólogos y pedagogos. En cambio, en los institutos de secundaria, esa labor la realizan los propios orientadores.

Se trata de personas que desde la infancia se interesan por temas complejos para su edad y que ven que su desarrollo intelectual va a un ritmo más avanzado que los del resto. Este hecho propicia que comience a tener problemas escolares ya que no existen mecanismos capaces de dar respuesta a este hecho.

“La sociedad y el sistema educativo que tenemos no tiene vías de encauzamiento de esos potenciales académicos. Además, a nivel de relaciones sociales se les suele tildar de prepotentes por lo que se demuestra que ni el sistema ni la sociedad está preparado para aceptar este problema de base”, explica Montilla.

Por todo ello, esta asociación va a enviar una copia del estudio al Ministerio de Educación para que inicie, “cuanto antes”, una campaña de detección a nivel nacional que obligue a las comunidades autónomas que tienen transferidas las competencias a reconocer el nivel de superdotados que tienen en las aulas.

La LOGSE en sus artículos 14.3 y 36 señala la obligación de atender las necesidades educativas especiales, y la conveniencia de una formación de acuerdo con las posibilidades y capacidad de cada alumno.

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